Hola, queridos amigos, espero que estén bien saludos a todos.
Hoy quiero comentarles que no hay nada mejor que ser uno mismo, así quiero presentarme siempre, siendo real, dándole a conocer parte de mi vida, si les contará de mi niñez les diría que vengo de una familia muy humilde, mi mamá es del campo y mi papa de la ciudad, estoy muy orgullosa de mis padres, a pesar de todo, con todas sus complicaciones en la vida, siempre han estado apoyando a sus hijos, somos 6 hermanos, yo soy la tercera de todos, tengo muchos recuerdos de mi niñez, buenos y malos porque la vida es así amigos míos, hay momentos malos y momentos buenos, aun así la vida no deja de ser maravillosa y perfecta para muchos, porque ¿a que llamaríamos vida perfecta? ¿A tenerlo todo? ¿A no pasar ningún tipo de calamidad? yo en realidad pienso, que solo por el hecho de existir formó parte de una vida perfecta y bella, eso va en cada persona. Me gusta mucho el compartir en familia, con mis padres, mis hermanos, abuelos primos y tíos.
Les quiero contar que tuve dos abuelas a las que conocí, una Se llamaba María y otra se llamaba Carmen. Pero hoy les hablaré de mi abuela María.
Recuerdo que de niña, cuando tenía mis vacaciones escolares, me enviaban mucho para el campo, a que mi abuela materna María, ella era una persona muy fuerte, siempre activa, tenía mucha voluntad de realizar las cosas, Alegre en los momento de alegría, tenía mucho carácter era muy correcta, pero también era muy amorosa, le gustaba mucho trabajar, nos contaba historia de su vida, de sus antepasados.
Recuerdo que ese tiempo en ese campo donde vivía mi abuela, ni siquiera había electricidad al caer la noche, todas las casitas de ese pequeño poblado se alumbraban, usaban lámparas que las encendían con un combustible llamado queroseno, ella cocinaba en un fogón,así que muchas veces nos llevaba a cortar leña, mis tíos trabajaban en conucos, cultivaban verduras y muchos legumbres, mi abuela cultivaba flores, que ella misma las venia a vender a la ciudad, la casa de mi abuela era hecha de bahareque, sus paredes eran hechas de palos entretejidos cubierto de barro, tenía un techo de zinc casi desgastado, me gustaba mucho recorrer los caminos de muchas montañas con mi abuela, me sentía segura y protegida, en ese lugar hacia mucho frío, cuando llovía, el escuchar las gotas de la lluvia caer sobre ese techo para mi era muy rico, reconfortante, pasábamos por un rio que quedaba cerca y de vez en cuando nos bañabamos en el.
Al principio no me gustaba ir al campo, porque al llegar a casa de mi abuela ella nos incluía en todas sus actividades diarias, para mi era trabajar, en ese momento lo que pasaba por mi cabeza era, que yo estaba de vacaciones, y lo ideal era jugar, pasar el tiempo en el río, dormir, comer, Poeque eran mis vacaciones , no entendía aún el valor que me estaba enseñando de ganarme las cosas, y con el correr del tiempo aprendi a valorar cada instante, cada sacrificio que hacían para poder mantenerse, abuela tenía un radio pequeño que usaba pilas, y con el escuchaba su música en alguna emisora, cocinaba muy rico, ella misma hacia sus colchas con retazos de telas, me enseñó a coser a mano, para mi era un premio colocarle un cuadro de tela a su colcha, mantenía su casita en orden, limpiesita y se encargaba de que todos siguiéramos ese ejemplo, decía que uno puede ser muy pobre y tener muchas carencias, pero que teníamos que tener todo en la casa limpio y organizado, que eso hablaba muy bien de nosotros, y así aprendimos muchas cosas con ella. Mientras yo iba creciendo, veía la vida de mi abuela cómo una vida tranquila, como que en ese lugar siempre había una tranquilidad una felicidad, y en realidad su vida era llena de muchos sacrificios, pero sabía llevar la vida ya que hacía todo con amor y eso era los que nos daba, mucho amor, la extraño bastante hace un año partió de este mundo, y aunque no está físicamente ella quedó tallada, inmortal en cada uno de nosotros y en nuestros hijos y así seguirá porque todas esas historias vividas todos esos recuerdos pasarán de generación en generación. Mi mamá aún sufre por su ausencia, ellas eran muy amigas, compañeras, a veces la veo llorar en silencio en soledad, solo la abrazo y me dice que le hace mucha falta su madre.
Eso me deja sin palabras porque por más consciente que seamos, con eso de que la muerte forma parte de la vida, no podemos evitar ese dolor que nos ocasiona la pérdida de esa persona que amamos, nos duele su falta, nos duele el corazón y el alma, pienso que es difícil sobrellevar la pérdida de alguien que has amado tanto, que ha formado parte de tu vida, en momentos pensamos que hubiésemos hecho algo diferente para mejorar su vida, muchas veces nos arrepentimos de lo que no dijimos a esa persona, nos fundimos en el llanto que es algo que no se debe evitar por que es algo que se siente y poco a poco se irá pasando ese proceso de duelo, de la aceptación de que esa persona no estará más en nuestras vidas físicamente, pero de igual forma nuestra vida continúa, y aunque cueste retomarla, debemos pensar quien fue y lo importante que era esa persona que dejó de recorrer nuestro camino, aún así no estamos solos porque el recuerdo de su existencia y sus enseñanzas siempre nos acompañarán y nos darán fuerzas para seguir adelante, debemos pensar que a quien tanto amamos y quien tanto nos amo, quiere que estemos bien y seguramente no les gustaría vernos sufrir.
Y aquí dejo parte de mi. Quisiera decirles queridos amigos que valoren a esas personas que amamos, en especial a nuestros padres y a nuestros abuelos porque pienso que de allí parte nuestra identidad, nuestras creencias, nuestra cultura, nuestro ser.
Me despido de ustedes con esta imagen de esos campos que en muchos momentos de mi vida pude recorrer.
Primera Imagen, de la galería de mi facebook
Tercera imagen campo tomada desde mi telefono.
Saludos a todos y muchas bendiciones para sus vidas