Le tengo pavor al amor, es esa piedra en el zapato que sólo me hace daño, me pierdo entre el laberinto de su soledad, ahí no estoy nada mal, no quiero, ni quiero, no me buscan, ni busco, lo prefiero así.
Estoy atrapada en la ironía, en mi hermosa e irremediable melancolía, me he equivocado tantas veces que es mil veces mejor esconderse, para protegerse, que otra vez atreverse...
El amor no es malo, los humanos lo hacemos a cada instante, no es justo verlo como un malvado porque algunos no sabemos cómo usarlo.
Para mi mala suerte siempre me han tocado seres viles e inservibles que no saben cómo demostrarlo o son un desastre.
No soy exigente, solo quería a alguien que se quedara a mi lado y me demostrara que tanto vale amar y ser amado, no es mucho pedir, quizá el estereotipo del amor que yo quiero está equivocado o no es la forma correcta que la mayoría acepta, pero mi manera de amar es muy especial.
Sé que me entrego sin condición y sé que tal vez eso esté mal pero así soy yo y no voy a cambiar porque a otros no les guste.
Por eso es preferible no palparlo, no sentirlo y no mirarlo a los ojos, no ir a la guerra si no quieres morir.
Esconderse se ha vuelto mi pasatiempo y no estoy para la mediocridad, ya esos años pasaron, estoy para amar hasta la saciedad pero aun así, es preferible este refugio que no me daña ni daño a ninguno.
No me lo tomen a mal pero es mejor estar mil veces sola que a un amor irreal e insatisfactorio.