En la sala, mientras el sonido de una brisa resbala sobre el tejado, en una esquina de luz radiante, envejecen los libros.
A ellos también los alcanza el tiempo y pone sus páginas amarillas.
Como un otoño en un atardecer durante la lectura de un poema.
Es un mundo extraño, desconocido el universo arcano que nos apasiona.
Cada libro un mundo diferente, con sus ciudades, pueblos, personas, sus vivencias e historias.
La transformación de la memoria, la imaginación volando al infinito. tu creas tu imagen, tus rostros, calles, pasiones, sentimientos, risas y lágrimas.
Te conmueve y se estremece el alma, es la omnipotente magia de la lectura.
Nuestra memoria se inventa sus encantos y desencantos, recorre los lugares, el espacio, viaja por el universo, navega por mares sublevados y serenos.
Yo me invento y reinvento a través de la lectura, mis pasiones son como potros desbocado en mis venas.
Ya los pájaros picoteando la noche, como un rumor en la intemperie de niebla y misterios.
En la sala, los cuadros cuelgan de la pared con pinturas desgastadas por los años.
Un par de raquetas que aún no conocen, una cancha de tenis, la risa cuelga de una fotografía en la pared, ahora se dice que la foto la cuelgues del muro.
Es casi media noche, de seguro te soñaré en un bosque de libros, en una ciudad perdida en la memoria de un viejo libro, o en un poema leyéndolo en la insolencia de un insomnio.