Amandita es fea, o mejor: es muy fea. Nadie nunca le ha dicho un piropo. Amandita cree que nunca se va a casar ni a tener hijos. Y esto es tan cierto que oprime su corazón.
Ningún hombre la ha visto a los ojos y ella arrastra ese dolor, como un viejo amante que ha sido sacudido por el desamparo.
Amandita no guarda amargura en su corazón, no podría. Y aunque ya pronto llegará la vejez, le gustaría tener su muchachito, uno de ella. Pero en la irremediable rueca de su vida, no hay lugar tal vez para algunas cosas.
Y no es que Amandita requiera esas cosas; total, la vida es la vida. A lo mejor es que nadie conoce realmente el amor.
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¡¡¡Comba Yamba!!!