Siempre a través de ella pude ver algo más que simples pétalos alrededor de un círculo marrón, era cada detalle, cada diminuto detalle que lo conformaba lo que lo hacía hermoso y único.
Su precioso color amarillo que inundaba mis ojos sin preguntar y alcanzaba mi alma llenándola de felicidad.
Su aroma que llena tus pulmones, dando vueltas en ellos cargando tu cuerpo con mil y un sensaciones que no puedes explicar.
Su largo y áspero tallo, que te expresan de cierta manera su sentimiento de "Hey, quizás sea lindo, pero no por eso seré débil".
Suben y suben, cada vez más y más, tratando de alcanzar el sol, tratando de bañarse en sus rayos para crecer todavía más hermosos de lo que ya son.
Y es que hay algo que me llama mucho la atención sobre ellos, y es que no son una flor como tal, sino que un solo girasol, se compone de casi 30 espirales dentro de sí mismo, y cada pétalo que brota de él, es una flor más que deslumbra ante los ojos de cualquier mortal.
No les bastaba con ser hermosos, sino que, también nos demuestran que cuando estamos juntos, aunque seamos todos iguales, nuestras pequeñas diferencias se complementan una a una creando algo tan hermoso como ellos.