Estás despertando de tu sueño de hada aunque esas criaturas no duermen prácticamente nada, solo sueñan y están continuamente con los pies dentro del pilón de la fuente refrescándose los pies o en las riberas de los ríos siempre jugando con la corriente.
Pero dime, ¿cuántas estrellas puedes contar? ¿Puedes escuchar cómo crece la hierba mientras estás tumbada? ¿Puedes tocar la luna?
No quiero que te asalte la tristeza, sé que eres muy frágil como el cristal y no quiero que te quiebres porque tendría que recomponerte con besos de amor y no es que no quiera besarte... sabes que es lo que más deseo.
Ahora, aquí podemos dibujar nubes de colores y olvidar la tristeza, buscar formas relacionadas con nosotros, palabras que formen versos, amaneceres que sean memorables, mirar paisajes a través de nuestras inocentes miradas, reflejos de rimas que no se dejan tocar y que me dicen que me quieres más a cada instante que transcurre mientras los cielos azules nos sonríen y tus manos rozan mis manos recorriendo mi interior un estado de felicidad indescriptible.
Sigue tumbada junto a mí y fija tu mirada en cualquier detalle, el viento nos susurra verdes y azules para decirme que me quieres siempre, solo hace falta que me mires sin decirme nada.
Quiero amarte con sutileza, con palabras y caricias para que me sientas plenamente, sin tocarte, sin besarte, pero yo lo que quiero es sentirte y no extrañarte, porque eres el aire que respiro y la luz que me ayuda a brillar cada día más.
Eres todo lo que deseo mi vida, pero no puedo vivir sin volver a besar esos labios tan carnosos y abrir los ojos para encontrarme con tu belleza casi intangible.
Podemos imaginar algo tan bello, algo nuestro, solo nuestro, como poder tocar tu piel o ese cabello de campos trigueros de verano donde mis dedos se perderán buscando caminos para hacerte mía.
Tienes que saber que mis dedos buscarán el calor de tu fuego imperceptible, a cambio, tú me buscarás a mi con insistencia lo que más deseas.
Mis manos buscarán tus montañas de primavera mi amor, sus cumbres sin nieve pero floridas, como los primeros días de la estación.
De ahí quiero recoger ramos de flores plenas de deseos que me ayudarán a hacer cumbre.
Insistente, me buscarás en los lugares agrestes donde se encuentra mi volcán a punto de erupcionar
¡Mi vida! Mientras unimos nuestras almas y nuestros cuerpos, las nubes siguen sobrevolando los cielos azules con una pizca de rubor en sus mejillas, sabiendo que solo de los amantes es el instante más precioso.