Mi Amiga Ana
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Pasa el tiempo y al cumplir los 14 años ya solo me faltaba un año escolar y mis padres deciden cambiarme de liceo, ya que el anterior me quedaba muy retirado de casa, debía tomar dos transportes para llegar, a diferencia de este solo tomaba uno. Desde el primer día que llegue a mi nuevo salón de clases el profesor de Castellano y literaturas nos asignó una actividad en grupo de dos personas y yo sencillamente me disponía a realizarla sola cuando veo que una chica me dice ven apártate vamos hace esto las dos y me pregunta ¿si tienes la letra bonita escribes tú? Yo quedé un poco extrañada, le dije ¡bueno si yo escribo! La chica se llamaba Ana y desde entonces fue muy amable, comprensible conmigo, sabía que tenía mucho temor al momento de relacionarme con otras personas y me ayudo poco a poco a sentirme a gusto en el salón de clases.
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Luego ya me invitaba hacer cosas de chicas, no maquillábamos y la locura era que nos hacíamos trenzas iguales en los cabellos o nos hacíamos un peinado igual cuando íbamos a clases.
No cabía duda que Ana era mucho más extrovertida y alocada que yo. Le agradezco todos los días de mi vida porque me enseño a sentirme segura. Conocí a muchas personas, en el liceo.
Un día teníamos una convención de Ciencias y por andar comprando chicles llegamos tarde y nos tocó sentarnos en la última fila del teatro.
Yo en realidad no me importaba tanto la convención, ya días atrás había visto a un chico que me enamoro de infracto y siempre quería saber dónde estaba solo para mirarlo porque yo sabía que jamás tendría la atención de él. Yo en medio de todos intentaba buscarlo y le dije a Ana: mira allá en la segunda fila ese chamo que está mordiendo, el borrador de su lápiz se llama Leonardo de veras que me encanta. Ana quedó asombrada, pues primera vez que yo le hacía ese tipo de comentarios y se echa a reír y me dice ¡espera a que salga y bésalo!, a mí me dio mucha vergüenza porque Ana casi que me lo dijo con un megáfono todos en el teatro la escucharon.
Ya se acercaba la fiesta de fin de año y Ana me recordaba cada bendito día “anda, ve, acércate a Leonardo, míralo allí está”, en fin fue lo peor que pude haber hecho confesarle eso. Yo le decía que bueno, yo sentía que Leonardo ni siquiera me conoce ni me mira y yo en cuestiones del amor estaba en cero.
Se llega el día de la fiesta de fin de año y Ana llama al teléfono de mi casa y me dice Te espero en la fiesta te tengo una sorpresa, por mi mente paso cualquier ocurrencia de su parte. Se pasaron dos horas, llego tarde la fiesta retrasada, en fin cuando me asomo en el club y logro ver a Ana bailando con Leonardo, no lo podía creer, me sentí tan mal, mal engañada, decepcionada con mi amiga como llevaría a Leonardo como su pareja de baile no entre al club y salí de regreso a casa.
Ana realizó varias llamadas a mi casa, yo no atendí ningunas y pedí a mi madre que no me comunicara nada que tuviera que ver con Ana, le pedí a mi mamá adelantara el viaje de vacaciones a otra ciudad donde mis tíos y el día que ya iba saliendo de viaje me llego una carta de Ana y no quise siquiera leerla, la guarde en un diario que dejaría en casa, y bueno me fui lo más rápido que pude a las vacaciones. La escena de Ana bailando con Leonardo pasaba por mi mente una y otra vez. Pasa el tiempo y me quede estudiando en la universidad en la ciudad, viví con mis tíos todo ese tiempo, escasamente iba unos días a casa de mis padres y no quería saber nada de Ana, mi madre no entendía por qué nosotras éramos la mejores amigas que ella pudo haber conocido, pero al mismo tiempo respetaba mis decisiones.
Paso el tiempo y en realidad nunca volví a tener una amistad como la de Ana, conocí a un chico hermoso, encantador, diría, y me case con él y tuvimos dos hijos espectaculares y bendecidos por Dios.
Han pasado 25 años y asombrosamente he vuelto a saber sobre Ana, se ha puesto en contacto con mis padres y me ha dejado una nota. Decido viajar a ver a mis padres y mi madre me ha entregado la nota que decía estas palabras “Hola Tonta vamos a tomarnos un café”, con un número de celular al pie de la nota, a mí se me removieron todos los sentimientos en el corazón, en mi estómago respire profundo y bueno decidí llamarla y ponernos de acuerdo del lugar.
Al llegar a la cafetería, bueno ambas cambiamos mucho para bien, por supuesto estábamos más guapas y con hijos. Me dio un gusto verla de nuevo 25 largos años y aun sus locuras expresivas eran las mismas.
Por supuesto el tema que principal fue la noche del baile, Ana me dice, ¿Por qué nunca llegaste amiga, porque nunca atendiste mis llamadas que paso, leíste mi carta?, muchas incógnitas juntas les confieso que tenía mucho resentimiento que como mínimo me diría que estaría casada con Leonardo y cosas así, y mi asombro fue que me dice: amiga días antes del baile yo hable con Leonardo para que fuera tu pareja de baile ese día, como yo sabía que llegarías, y ya había pasado más de dos horas le pedí que bailáramos mientras tú llegaras, también había invitado a Gustavo el amigo de Leonardo él sería mi pareja de baile al poco rato llego y Leonardo se quedó toda la noche esperándote y hasta que no adivinas, mi esposo el padre de mis hijos es Gustavo, amiga.
Quede shock estaba tan confundida, todo me daba vueltas y bueno yo le dije a Ana que yo si llegue ese día a la fiesta, pero como la vi bailando con Leonardo pensé en otra cosa. Ana rompió la risa y me decía siempre con tus cosas. Y Ana insiste en la carta que me había enviado donde me explicaba todo lo que había hecho para que Leonardo fuera ese día al baile, le dije sencillamente nunca la leí.
Perdí 25 años a una amiga, lo más importante es que la volví a tener y con refuerzo con sus hijos que se acoplan con los míos.
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Espero les haya gustado mi relato, hasta pronto.
Las imagenes on de internet, alli sus fuentes.
Final Español: #
Final ingles:#