Somos racionales en algunas circunstancias y en otras no, y no es porque una ocasión lo amerite y otra no, simplemente va a depender del grado de frustración y estrés que tengamos para el momento, si somos presionados vamos a interactuar por inercia, y bajo este estado estamos carente de raciocinio. Lo malo del caso en el ser humano viene cuando se nos permite pensar, evaluar, entender previamente los acontecimientos, y simplemente no actuamos con racionalidad, esto quiere decir que la racionalidad es esa capacidad que tenemos como ser humano para pensar antes de actuar.
Si pensamos en lo importante que es que actuemos con racionalidad, también debemos saber que no deberíamos limitarnos solo a pensar antes de actuar, ya que la racionalidad humana va mucho más allá de eso, cuando actuamos con racionalidad estamos sujetos a tener la obligación de mejorar continuamente, todos los procesos que inducen a la racionalidad nos demandan que debemos mejorar cada vez más.
La mejor vía para llegar a alcanzar nuestros objetivos es aplicando la racionalidad cada vez que podamos, y cuando digo cada vez que podamos es porque ha quedado demostrado que el ser humano necesita de otras formas para tomar decisiones que no son precisamente la racionalidad, por ejemplo: si vamos caminando por un peatón y de pronto se escuchan unos disparos, es imposible que pensemos y actuemos con racionalidad para después saber que debemos hacer, lógicamente al escuchar los disparos, nuestro instinto irracional nos va a llevar a tirarnos al piso y protegernos.
Como conclusión puedo decir que en nuestras decisiones está el poder medir las circunstancias en la que podemos actuar de manera racional y en las que debemos actuar d forma irracional, lo que si debe estar claro es que si actuamos de forma irracional cuando deberíamos haber actuado de forma racional y viceversa, que las consecuencias de pronto no van hacer las deseadas.