Cierro los ojos y olvido
las huellas en tu piel
me transporto a ese infinito
donde alguna vez amé...
Obnubilada cabalgo
por senderos conocidos
donde solo un latido
daba vida a un abrazo.
Alguna vez incoherente,
tu mirada me seduce
y en tu marea caliente
mi pasión se descubre.
Indigna vago en tu sangre
asida a mi egoísmo,
por un segundo delgado,
el pasado dormido...
Los ojos ciegos y ausentes,
el dolor al costado,
los sentidos tan infieles
como tu entre mis manos.