Fuente: pixabay.com
Las personas estamos acostumbrados a tener por cierto o seguro todo lo que conforma nuestro entorno más inmediato, eso que nos es propio, incluyendo a las personas (aunque muy en el fondo sabemos que todo es prestado y que la vida es tan solo un rato). Qué difícil es valorar para las personas cuando no existe el temor de perderlo todo. De allí, que la invitación de hoy es a revisarnos, a mirar realmente todo lo que nos rodea eso que hemos a lo largo de los años hecho nuestro y muy especialmente a valorarlo.
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La vida no es eterna pero pasamos nuestra existencia otorgando valor a las cosas que realmente no son las más importantes, para muchos esta situación de pandemia les ha permitido valorar y calibrar su vida en función de eso que siempre dejaron para después. Cuantos de nosotros antes de todo esto quedamos en reunirnos con la familia, amigos y amores que hoy ya no están y, fue justo en ese momento en el cual descubrimos que no valoramos todas las oportunidades que tuvimos.
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Valorar todo lo que tenemos a nuestro alrededor se inicia con el crecimiento espiritual que nos otorga el agradecimiento diario por un día más de vida, valorar significa apreciar lo que es verdaderamente importante y darle su lugar. Valorar nuestra vida es tomar consciencia de lo que somos y podemos llegar a ser, es amar nuestra propia vida, es saborear cada instante al lado de las personas que nos aman, es disfrutar de lo que hacemos sin pensar tanto en si eso me alcanza o no, porque cuando hacemos las cosas sólo por el beneficio económico terminaremos nuestros días gastando nuestra vida en acumular cosas materiales que nunca podremos disfrutar.