Camino de la estación
me miro bien al espejo,
quiero parecer bonita
y me cuido con esmero,
que está llegando mi príncipe
en el tren de medianoche
y quiero que me encuentre
radiante como un lucero.
Viene de lejos mi vida,
hace tres años y medio
¿Se fue? no, se lo llevaron,
yo lo perdí sin remedio,
lo alejaron de mi sueño,
empujando sin pudor
su cuerpo roto de golpes,
así se fue el perdedor.
Ahora vuelve muy cansado,
roto, dolido y muy viejo,
que le han dado mala vida,
noches de frío perpetuo,
hambre de todo y de nada,
refugio del universo,
en aquella triste historia
de secuaces y destierros.
Cuando llegue a nuestra casa
derrotado, sucio y muerto,
no volverá a levantar
mas la mirada del suelo,
y yo me dedicaré
a darle mi amor sincero,
diciéndole cada día
lo mucho que le quiero,
que para mi es el mejor
que para mi es un tesoro,
que es el guardián de mi vida
el héroe al que adoro.