Quiero compartirles esta vez, una enseñanza estoica que medite el día de hoy mientras contemplaba una pequeña hierba. La cuestión sucedió así: a mi esposa le invitaron a presenciar una defensa de un trabajo de grado, y llegamos a la institución esperamos… un momento. A eso de las 10:30 de la mañana comenzó la defensa, yo me quede sentado en un banco en el jardín de la institución, mientras se daba la actividad. Aproveché esos momentos para meditar y reflexionar, como ya les he comentado estoy practicando el estoicismo en mi vida, y en ese momento sopló una brisa que me pareció agradable.
Mientras aun soplaba el viento, baje la mirada y ahí estaba ese pequeño brote siendo azotado por la brisa que soplaba y en ese instante reflexione lo siguiente:
Bajo un árbol su sombra me cubre, me protege de los rayos del sol en la cúspide del día, observo detenidamente un pequeño brote de hierba que baila al compás del viento. Es muy pequeño, y el fuerte viento le agita sin misericordia, pero a pesar de doblarse hasta más no poder, vuelve a estar erguido al calmarse la brisa, en cambio a mí, la brisa no me agita tan fuerte, solo me refresca y mueve solo un poco mis vestiduras. Todo es cuestión de perspectiva, lo que para mí es una dádiva para otro ser puede ser un tormento, creo que debo aprender de la pequeñez de la hierba, aunque la circunstancia le lleve al límite de la resistencia, al calmarse el entorno vuelve a su estado de ataraxia, de imperturbabilidad.
Las fotografías las tomé como mi Iphone 4s
Me gusta descubrir la filosofía estoica en cada momento de mi vida, hoy aunque parezca una nimiedad, ese pequeño brote me hizo reflexionar sobre el gran tema estoico de la imperturbabilidad (Ataraxia).