Cuando comenzaron a llegar los recibos nadie lo creía. Estaban hechos en papel tosco y letra antigua.
Cada ser humano en el pueblo recibió el suyo con nombre y apellido, así nos enteramos que el verdadero nombre de Roció de la mañana la prostituta, era Isidora, que repollito el borracho se llamaba Braulio y que Carlitos el hombre amanerado de la bodega, tenía por nombre Severo. Los recibos venían de la casa municipal y tenían desglosados los conceptos de pago. Pago por luz solar cinco pesos, pago por agua de lluvia tres pesos.
Fuimos algunos a reclamar y el alcalde no nos atendió "estaba en la capital "según nos dijo uno de los policías también molesto por lo de su recibo.
En su lugar el secretario, que era para ese entonces mi cuñado Ramón María se limitó a decirnos con su voz de flauta, que por decreto del alcalde Don Faustino desde ese día debíamos cancelar religiosamente la suma indicada en cada recibo.
Protestamos airadamente e incluso algunos exaltados incluyendo los dos policías le cayeron a golpes a mi cuñado Ramón María y le prendieron fuego a la casa municipal dejando como resultado un montón de escombros humeantes, también mi cuñado tuvo que pasar una semana con un bistec en los ojos amoratados de tanto golpe.
Decidimos irnos a nuestras casas y no hacerle caso a aquellos papeles humillantes.
El alcalde don Faustino no apareció más nunca por el pueblo y nombramos a Ramón María en su lugar, quien de inmediato derogó el írrito decreto y decretó dos días de fiesta para celebrarlo.
Después que se nos pasó la borrachera, nos dimos cuenta que ni siquiera el Presidente la Republica nos podía mandar a cortar el agua de la lluvia y la luz del sol. Eran otros tiempos.