Detrás de la densa neblina de las lagrimas
estaba la visión de lo que nunca fue.
Un recordatorio cruel
de todo aquello que una vez había soñado,
pero que murió sin llegar a nacer.
No me arrepiento.
En aquellos días yo no sabía,
vivía para un futuro incierto;
todo existía detrás del velo del mañana,
en el terreno de los sueños.
No me arrepiento
y aun así se me apretó mi pecho.
Detrás de la neblina de las lagrimas
bailaron esta tarde los fantasmas,
repetían mi nombre para recordarme que la visión era mía;
desfilaron uno tras de otro quebrando mi compostura;
me llené de quizases
y también
por un instante,
me inundaron las dudas.
¿No me arrepiento?
Imagenes de mi autoría, tomadas con teléfono Nokia 111 y editada en Snapseed
2