El misterio de la fosa marina
Varias centenas de metros hacia la superficie determinaban nuestra supervivencia. Veía el agua bastante oscura a través de la ventana frontal del mini submarino. Temprano en la mañana, la operación de inmersión se efectuó según lo planeado, no presagiaba ningún inconveniente con base en la verificación minuciosa de los instrumentos y las condiciones atmosféricas y oceánicas.
Nos internamos en la profundidad en dirección a la fosa, sin preocupación y con la determinación de cumplir con la recuperación de la sonda varada, en la ubicación que señalada el transmisor de la misma. Una operación de rutina, supuestamente sencilla que se tornó en mortal.
Descendimos lentamente, sin perturbar a los cardúmenes de pequeños peces plateados, estos reflejaban como espejuelos la luz solar a través del agua, en la medida que nos alejábamos de la superficie la oscuridad fue reemplazando al color verde azulado y las danzas coordinadas de hermosos peces quedaba atrás, o mejor dicho, arriba.
El espacio reducido de la cabina presurizada y el silencio extremo, solo interrumpido por las emisiones radiales de contacto con la embarcación nodriza, aún me fastidiaba, a pesar de las decenas de operaciones y el entrenamiento realizado, el poder conversar con mi navegante, calmaba la creciente ansiedad, así como la curiosidad por la aventura.
Algo golpeo fuertemente la popa, estremeciéndonos, las luces se apagaron y encendieron momentáneamente, vimos las pantallas de monitoreo de la consola de mando, pero no detectamos a ningún objeto o animal alrededor, otro golpe, ahora por babor, nos hizo girar de izquierda a derecha, interrumpiendo la comunicación con la superficie.
Sea lo que sea, si sigue golpeando así, en el mejor de los casos, pronto nos hundirá, o fracturará el casco, matándonos irremediablemente en el acto. Esperamos un tercer golpe que nunca llegó, mas el mal estaba hecho. Incomunicado y suspendido sin capacidad de maniobra, contemplamos a la sonda que debíamos recuperar a escasos metros de nosotros. Solo nos queda esperar una operación de rescate que nos saque de este sarcófago marino y que lo que sea, no regrese a terminar lo empezado.