Y ahora resulta que estamos preocupados por los viejos para que esta Bendita pandemia no se los lleve.
Y entonces me surge una pregunta ineludible.
¿Estamos realmente preocupados por los viejos?
¿Ahora les pedimos a los más jóvenes que piensen en los abuelitos cuando hace décadas que venimos devaluando la vejez, faltándoles el respeto a los adultos mayores como se los denomina hoy porque decir viejos es lo más parecido a inútiles?
¿Ahora hay que pedirles a los jóvenes que cuiden a los viejos y no hagan fiestas cuando en el terreno laboral tener 40 años te pone fuera de juego?
¿Ahora justo ahora?
¿No será demasiado tarde?
¿No será demasiado pedirles a los jóvenes que no se junten de a cientos a tomar bebidas alcohólicas hasta quedar sin conciencia.
Digo porque hace más de 40 años que venimos metiéndoles en la cabeza publicidad tras publicidad que la felicidad es un trago de alcohol.
Y entonces me sigo preguntando, si no es tiempo de volver a aquellos días donde a los viejos se los escuchaba.
Claro que el ser viejo no les hace sabio pero algo de lo vivido podrían aprovechar los más jóvenes para cuando lleguen tiempos difíciles no queden al borde de la extinción.