Estar en distanciamiento social significa no poder hacer las fotos que uno quisiera o las que uno está mayormente acostumbrado a hacer, es por eso que ante el "encierro" opté por hacer fotografías de aquello que a pesar de las circunstancias sigue intacto, la naturaleza y la vida cotidiana a larga distancia.
En esta primera tenemos al pico Oriental del Ávila, montaña de nuestra ciudad Caracas. Esto fue una tarde cualquiera donde la verdad estaba muy fotografiable, además de que la luz ayudaba un poco.
Segunda toma, misma momtaña, mismo lugar de la anterior solo que un poco más a la derecha pero diferente día, el cielo en esta oportunidad estaba un poco más azul.
Si hay algo que me gusta mucho de tomarle fotos a el Ávila son las sombras que se forman gracias a los infinitos pliegues que podemos ver. Esa combinación de luz cálida con los oscuros crea un contraste que hace que la foto tenga más cuerpo y profundidad.
Y para finalizar y porque no todo es la naturaleza, con solo girar 180 grados la mirada nos encontramos con esta vista. Una vista que puede parecer súper conocida pero para los que no están familiarizados esto es parte del barrio más grande de Latinoamérica, Petare.
Muchos me preguntan que le veo de atractivo a tomarle fotos a un barrio y la verdad no lo se, de eso se trata la fotografía en general, todo va a depender, o casi siempre, del punto de vista del fotógrafo. Donde los demás ven un montón de casas en mal estado yo veo vida y contrastes, así de simple.