COCODRILO
El Orinoco es una casa de paredes que viajan. Una casa larga, ancha, donde hasta el cielo cabe. Es la casa de Cocodrilo y mucho antes fue la casa de su historia, la que viaja de corriente en corriente, de pez en pez, la que quiero contarles:
Drilo pescaba en su orilla. Coco pescaba en la suya. Drilo era gruñón. Coco, desconfiada. Drilo no tenía amigos. A Coco solo le interesaba su orilla.
Un día Drilo fue atacado. Un día Coco fue atrapada. Drilo huyó donde Coco. Coco no estaba. Drilo ahora no tenía a quién gruñirle. Coco ahora no tenía orilla. Drilo extrañó a Coco. Coco pensó en Drilo. Drilo huyó. Coco se puso triste.
Drilo se fue a otras orillas, conoció más drilos, más cocos; juntos viajaban por más orillas, pero no dejaba de recordar a su Coco, al que él le gruñía.
Un día Drilo los llevó hasta la orilla de su Coco; como no estaba la buscaron por otras orillas, se unieron más cocos, más drilos; tanto que los atacadores no se atrevían a entrar a la casa Orinoco.
A la casa Orinoco llegaron más atacadores, querían atacar entre todos, y para que vieran lo que les pasaría, mostraron cómo tenían a Coco.
Drilo miró a Coco, encerrada, los atacadores le gruñían, pero Coco se ponía más triste. Drilo supo que a Coco solo le gustaban sus gruñidos; los demás drilos y cocos miraron a Drilo, y vieron en los ojos de este, a Coco.
Coco miró a los drilos y a los cocos que la miraban en los ojos de Drilo; vio algo conocido en los ojos de ellos, se vio a ella misma. Los demás cocos y drilos, esta vez miraron a Coco, y en sus ojos veían a Drilo. Coco y Drilo estaban, cada uno en los ojos del otro y en los ojos de todos.
También estaban en los ojos de los atacadores, que lanzaban sus redes y atrapaban cocos y drilos, pero a la casa Orinoco seguían llegando más cocos y más drilos, tantos que no había espacio para que los atacadores movieran sus casas; en cambio, las paredes de la casa Orinoco temblaron, chispearon, se alzaron en olas y echaron a bajo las paredes de las casas barcos; los atacadores huían a la orilla. Las casas barcos fueron arrastradas por la casa Orinoco y todos los cocos y los drilos salvaron a Coco.
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Coco pesca en la orilla de Drilo. Drilo va hasta la orilla de Coco, le gruñe y pesca con ella. Coco y Drilo pescan juntos. Los tres pescan juntos: Coco, Drilo y Cocodrilo, el pequeño de casa Orinoco.
Imágenes tomadas de Pixabay
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