Ayúdame a vivir sin miedo, sin prisa, yendo a los confines de tu cuerpo, cada madrugada, de domingo
A domingo, de enero a diciembre, de siglo en siglo, hasta que el amor me duela, me haga joven, me haga eterno.
Ayúdame a vivir, a enamorarme de la vida, de su caos, de sus sonidos, de ti, que eres vida en movimiento.
Ayúdame a vivir, indefinidamente, sin medir los pasos, tumbándome de cansado y levantándome vivo.
Ayúdame a vivir respirando el aire que expulsa el olor de tu cuerpo.
Ayúdame a vivir en las sábanas de tus pupilas, prendido de tu pecho, colgado de tu blusa, inconscientemente, sin mirar atrás, sin pedir permiso, sin calcular, ayúdame a vivir involuntariamente.
Ayúdame a vivir amándote libremente, por instinto, por valentía, así sabrás que te amo, sin planificar, sin tocarte, sin mirarte y sin razonar.
Ayúdame a vivir Oyéndote, porqué tu voz me toca, y me acaricia la vida.