Te tengo en el cansancio de mis días, eres mía en las tempestades de mis ojos, gozo de tu presencia en el coraje de mis enojos, pausada melancolía surge en el tiempo, cuando robarte un beso quiero, cuando no puedo cumplir ese antojo.
El color de tus labios colorea mis mejillas, color favorito con el que me visto todos los días, te llevo en mi existencia a cada paso que doy, en ese horizonte que se pierde, recordándome tu mirar profundo y sereno, enigmático y pensativo.
Eres mía, cuando el pensamiento trae a mi sentido del olfato...el aroma de tu cabello, el aroma de tu piel.
¡Te tengo...! ¡Te siento! Al cerrar mis ojos, al extender mis manos, y en el viento que a mí llega, hace posible que pueda acariciar todo tu ser, vivir tus besos, soñar despierto... soñar que en un abrazo nos fundimos, que en un abrazo somos uno, somos todo... somos nada, somos: quimera, paradoja, realidad de la palabra amor.
Te llevo entre notas de una partitura, entre versos sin concluir, en la sombra que me acompaña, te veo en el reflejo del agua, cuando la luz del sol se filtra por mi ventana.
Parte de mí... eres, parte de mí... formas, materia y esencia eres de mi existir, porque te quiero... te llevo, te llevo porque sin ti, nada sería igual, te tengo en cada tic...tac, que el reloj da, eres mía y soy tuyo... más allá de la eternidad.