}
Es sabido que la cuarentena nos tomó por sorpresa y que casi a todos nos ha tocado vivir las mismas etapas:
Etapa 1: Momento guerrero apocalíptico: fue cuando construiste armas rudimentarias, sellaste puertas y ventanas, fabricaste trajes antivirus y te atrincheraste a esperar a los zombies, pensando que estabas en el fin del mundo.
No te avergüences. Todos pasamos por ahí.
Etapa 2: Momento ultra-hiper-depresivo: Fue cuando pasabas la noche despierto, viendo noticias sobre la pandemia, Redes Sociales, Netflix, comiste como marrano y no hacías más que llorar porque la vida perdió total sentido para ti. Te levantabas a las 2:00pm para continuar tu rutina autodestructiva, y hasta buscaste ayuda psicológica por internet.
Insisto, no te preocupes. De una u otra forma, todos estuvimos así.
Etapa 3: Momento “Hola Terricolas”: Cuando pusiste un pie en el pavimento y no moriste. Empezaste a salir y te diste cuenta de que la gente no estaba cayendo muerta en la calle.
Allí te tranquilizaste un poco; y posteriormente, vinieron los días que vivimos ahora. En los que incluso muchos no siguen para nada las medidas de bio-seguridad, pues se ha propagado cierta sensación de seguridad.
Y es en este momento (e incluso antes) donde muchos están tomando las mejores decisiones de su vida, mientras que otros, se han quedado atascados.
Quizá te identificas con los primeros y estás esperando a saber de qué decisiones hablo. Tal vez estás en el segundo grupo: sientes que tu vida sigue sin tener sentido.
Y no te culpo, cada quien va a su ritmo y es precisamente por eso que decidí escribir este artículo.
Resulta que sí hay futuro; lo ha habido siempre y lo habrá ahora. Pero es importante que aproveches al máximo este tiempo, porque mientras estamos encerrados en casa el mundo avanza a una velocidad que no alcanzamos a imaginar.
Voy al punto: saldremos de esto, queridos y queridas, y debemos empezar a entender que, aunque lo parezca, el mundo no se ha detenido y es momento de que actúes, de que no te quedes atrás.
Para ello te contaré lo que millones de personas al rededor del mundo están haciendo para superar esta crisis:
- Aprendiendo a manejar las emociones.
Parte de la belleza de ser humanos radica en nuestra espontaneidad. El manejo de nuestras emociones no implica la supresión o explotación de las mismas.
Sentir a plenitud y por impulso nos hace sentir vivos. No obstante, canalizar nuestras emociones es necesario para dar equilibrio a nuestras acciones.
Una herramienta que me ha enseñado a dirigir mis emociones y regularlas es la meditación Mindfulness. Como paciente de ansiedad y depresión, conozco profundos estados de vulnerabilidad emocional: ataques de pánico y ansiedad; y meditar me ha ayudado a continuar, no solo con mi proyecto de vida, sino con mi vida; a seguir sonriendo.
Si quieres que escriba un artículo sobre Mindfulness, escribe en los comentarios; pero desde ya ponlo en Google y aprende sobre el método de meditación que está ayudando a muchos a superar complicados trastornos psicológicos.
2. Aprendiendo un arte o labor digital
Ya deja de decir que no sirves para la tecnología. Siempre que mis padres me dicen que no pueden usar una app o un sitio web les digo “¿Cómo no, si esto fue diseñado para que tú lo uses?”. Es una forma de inducirlos a hacer un mayor esfuerzo, pues sus capacidades mentales, las tuyas y las mías, son amplias y son las mismas.
Pero es cierto que la tecnología avanza a gran velocidad y tu futuro podría depender de las oportunidades que te brindes hoy.
La vida digital va más allá de Facebook e Instagram y muchísimo más allá de Tik Tok. Los expertos recomiendan adquirir conocimientos en realidad aumentada, en Tecnología Financiera y en lenguaje de programación, pues son las profesiones del futuro.
Pero si esto te resulta muy complejo, aprende sobre marketing. Existen miles de negocios y grandes mercados, como el del marketing de afiliación, que son diseñados para personas como tú.
A tus hijos… A ellos sí relaciónalos con las tendencias tecnológicas porque eso es un equivalente de lo que que tu padre o madre hicieron cuando te llevaron al Karate o Natación. Pero sobre todo escúchalos y no los presiones.
3. Potenciando las habilidades propias
Ya hacías algo antes de todo este desastre. Y existen mecanismos para que continúes. Así que antes de ponerte excusas, recuerda que hay muchas formas en que puedes continuar.
Comprender que toda crisis es una oportunidad es crucial. Muchas personas todavía hoy se encuentran en el dilema de lo que sucederá con sus carreras profesionales, cuando muchas de estas se corresponden con los esquemas de la antigua normalidad. Ahora, es el momento de reinventarse para sobrevivir.
Entonces, averigua qué están haciendo tus colegas al rededor del mundo. Yo, por ejemplo, soy actor, y tuve que salir de mi país, Venezuela, poco antes de la Pandemia; por tanto tuve que paralizar mi estudio de actuación. No obstante, la situación que sobrevino puso a todos los actores fuera de los espacios de trabajo y preparación ¿Qué hice? Investigué y descubrí que mis colegas al rededor del mundo están ofreciendo clases, haciendo gruposs distancia para prácticas, entre otras muchas cosas.
¡Ahora he continuado con mis actividades y estoy preparándome para nuevos proyectos!
¡No estás solo! Únete a los que son como tú y continúa.
4. Ejercitando cuerpo y mente
Sí, estar solo en casa o con una familiar donde a nadie le gusta ejercitarse, lo hace más difícil. Nada como un poco de compañía para sentirse motivado.
¡Pero seamos sinceros! Incluso con compañía a veces el problema está en uno. No tenemos fuertes motivaciones para continuar la lectura de ese libro que abandonamos o hacer aquella rutina de ejercicios completa.
Yo he establecido un método que me funciona maravillosamente.
Para mí, tanto como para tí, no ha sido fácil mantener hábitos saludables. Una de las razones por las que abandonamos actividades que nos benefician a largo plazo es precisamente esa: que son a largo plazo. Y existen tantas formas de conseguir placer inmediato hoy día (Las redes sociales, por ejemplo, que resultan un poderoso segregador de dopamina) que es normal que perdamos el interés por aquellas otras.
Pero son precisamente esas actividades las que nos transforman y hacen que evolucionemos; es decir, que en un mundo que parece avanzar a gran velocidad y dónde la vida queda reducida a una increíble brevedad, existen hechos que pueden darle sentido a la vida y son precisamente aquellos que nos generan un aprendizaje vital y un impacto en nuestro entorno.
Pero como esto es un lindo tema que quiero tocar en un próximo artículo, te contaré de una vez lo que yo hago:
Aplico una técnica llamada Pomodoro. Un Pomodoro es un bloque de tiempo: tú eliges. Generalmente funcionan muy bien 25 minutos, pero puedes elegir 15.
Aquí te comparto un enlace donde te lo explican muy bien.
Así, he llegado a establecer bloques de una hora para actividades, obteniendo una gran concentración y un gran rendimiento.
Por último, quiero compartirte otra cosa que muchas personas están haciendo para pasarlo mejor y salir preparados a enfrentar el mundo, ya sabes, cuando pase todo esto:
5. Disfrutando de la vida.
Todos los días, toma un tiempo para apagar tu celular, cerrar tu laptop y asomarte a la ventana, o solo recostarte en tu cama, observa lo que tienes y expresa gratitud. Hacia quien quieras o lo que quieras. Dedica unos minutos a esto a diario, durante el día o, preferiblemente, antes de dormir. Con los días, notarás la diferencia: te sentirás mejor contigo mismo y mucho más motivado.
Ahora sí, me despido. Ojalá estos datos te sirvan de empujoncito para llevar mucho mejor estos difíciles días.