Empatía o indiferencia... La delgada linea que transitamos.
Hola amigos de #Hive, espero que tengan una buena semana. Hoy quiero quitarles un poquito de su tiempo para compartir con ustedes un tema que considero es vital para todos. Un saludo y espero que les guste. ¡Aquí vamos!
Recientemente estuve viendo un documental del Papa Francisco, un pintoresco hombre que personalmente encuentro maravilloso y genuino dejando de lado la figura religiosa que por supuesto es, en el documental el Papa hablaba principalmente de los problemas que enfrenta la humanidad y el papel de la iglesia frente a estos. Hablar de religión es algo que personalmente no disfruto ya que es un tema delicado y susceptible y que casi siempre termina hiriendo sensibilidades por eso voy hablar de la forma menos religiosa posible…
El Papa Francisco hacia un recuento por los temas más sensibles y que agobian al mundo, además se planteaba el papel que está llevando la iglesia católica a cabo, por supuesto daba expresamente su opinión acerca del papel de la mujer en la sociedad, la pobreza y el medio ambiente entre otros más, pero a lo que voy y quiero destacar es que en el documental vi tantos relatos visuales de las carencias y padecimientos de muchas personas que me hicieron preguntarme ¿Qué tan agradecido soy por todo lo que humildemente tengo?, ¿Aprecio de verdad el hecho de tener aquello que se considera básico y que es realmente un lujo para muchos que no lo tienen? ¿Soy, o mejor dicho, somos realmente conscientes de cuanto sufren miles de personas en el mundo? Y finalmente ¿Somos indiferentes ante el dolor de los demás?
Día a día nos levantamos y pisamos el acelerador, nuestras rutinas normalmente giran alrededor del trabajo, el colegio o los estudios, nuestros hogares y familias o aquellos a lo que nos dedicamos y nos gusta, y sinceramente no creo que eso esté mal pero seamos sinceramos, nos detenemos a pensar en algún momento en algo que no seamos nosotros y nuestros familiares, pensamos siquiera un momento en el bienestar de alguien más que no seamos nosotros mismos, pensamos en aquellos que están padeciendo o que pueden necesitar ayuda tan solo un momento del día, siendo sincero muy pocas veces yo lo hago. Nuestra excusa es que al final del día nos queda tan poco tiempo que no nos alcanza para otra cosa que no sea para nosotros mismos o nuestros seres queridos… Tal vez está ahí el meollo del asunto, somos un poco indiferentes ante el dolor de los demás, sonará cruel y no es algo que nos guste admitir pero los hechos hablan por sí solos, tal vez no es que nos falte un poco de tiempo para detenernos a pensar en las personas que lo están pasando mal, tal vez es mejor quitar esos pensamientos de nuestra mente y ocupar ese tiempo y esos pensamientos en cosas por las que si podamos hacer algo, porque sé que muchos pensarán que no tiene sentido preocuparse por quienes sufren si no hay nada que en ese momento se pueda hacer para ayudar con sus padecimientos, entonces es mejor no pensar en eso.
No pretendo recriminarle nada a nadie, pensar de esa forma no nos convierte en monstruos, pero lo que si me gustaría lograr es causar en otros lo que el documental del Papa Francisco logró en mí, me gustaría que otros se hicieran las mismas preguntas que yo me hago, y no solo eso sino que también empecemos a cambiar un poco como pensamos y dejemos de lado paulatinamente la indiferencia, para ayudar a una persona no hace falta más que tener la voluntad de hacerlo, el cómo ayudar y con que hacerlo son cuestiones que podemos idear en el camino, incluso si no podemos ayudar a alguien o algo nos lo impide hacerlo debemos ser conscientes de lo afortunados que somos por todo lo que tenemos y tener presente que hay muchos que lamentablemente no lo tienen y para esas personas nuestra indiferencia es prácticamente condenatoria, una triste condena por parte de quienes deberíamos ser su mejor esperanza.