. La prima comenzó a subir sin ningún problema descalza esquivando rocas y nosotros simplemente tratando de seguirle el paso.
Oculto entre las piedras se encontraban varios animales entre los cuales se podían apreciar erizos de mar, entre negros y rojos escondidos dejándose tapar con la corriente del mar.
Regresando de la caminata, con el cansancio en el cuerpo, por fin pudimos apreciar la vida de un pescador, irónicamente estaban acostados tanto en la arena con en hamacas, regados por toda la orilla de la costa, era el momento de esperar, pocos de ellos iban regularmente a comprobar la manga. Después de un rato encontré un lugar cómodo entre la arena en dónde imite lo aprendido, era el momento de dormir y yo no me iba a negar (LOL).
Aunque ese día finalizó sin ningúna productiva pesca, aprendimos una cuantas cosas aparte de divertirnos como nunca. Las nuevas experiencias muchas veces no son malas, y con buena compañía siempre es mucho mejor.