Rafael Alberti es, sin discusión, uno de los más importantes poetas españoles contemporáneos, quiero decir, del siglo XX. Fue vehículo de la influencia surrealista en la poesía hispana, quizás su principal exponente. Autor de una extensa obra poética (más de 40 libros de poesía), también incursionó en el teatro y en el guion cinematográfico. Galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 1924 y el Premio Cervantes en 1983.
A Alberti lo conocí siendo estudiante universitario (incluso pude escucharlo cuando, a finales de la década del 70 o comienzo de los 80, ofreció un recital poético, acompañado de Núria Espert, en el auditorio de la Universidad de Oriente, en Cumaná), pero luego, al ser profesor de literatura española contemporánea, volví a él y degusté su poesía. Más allá de su inclinación política (comunista), me interesó (e interesa) su obra poética de identificación con el mar (Alberti es de una región marina) y su visión surrealista y curiosamente espiritual. Y es lo que trataré de ilustrar a continuación.
Retorcedme sobre el mar...
Retorcedme sobre el mar,
al sol, como si mi cuerpo
fuera el jirón de una vela.Exprimid toda mi sangre.
Tended a secar mi vida
sobre las jarcias del muelle.Seco, arrojadme a las aguas
con una piedra en el cuello
para que nunca más flote.Le di mi sangre a los mares.
¡Barcos, navegad por ella!
Debajo estoy yo, tranquilo.
Este poema de una belleza estremecedora, condensada en pocos versos, pertenece al primer libro de Alberti: Marinero en tierra, de 1925. Es para mí el poema central de este libro, conformado de poemas muy lúdicos y musicales. Me fascina esa visión del hablante por la cual el mar se nos entrega como una materia esencial, trascendente y corporal, que se expresa, fundamentalmente, como pasión y muerte. Sus imágenes elocuentes, como las contenidas en la segunda y tercera estrofa, me producen una extraña y agradable sensación imaginativa.
Los ángeles muertos
Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,
unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.
Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.
En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.
Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.
Este es, desde mi gusto y perspectiva lectora, uno de los más hermosos poemas de Alberti, y quizás de la poesía española. Conformado por imágenes de una cotidiana y, a la vez, onírica visión, donde se hace presente el talante surrealista de su poesía—, el hablante nos ofrece una concepción sumamente interesante: somos una suerte de ángeles caídos (”muertos”), en los que podemos encontrarnos, como formando parte de lo elemental, casual, ruin, deleznable, pero trascendente, y allí lo angélico. Inevitable recordar la frase poética de Rilke en la primera estrofa de su primera Elegías de Duino: “Todo ángel es terrible”.
Referencias:
Alberti, Rafael (1980). Rafael Alberti. Antología (Selección de Jerónimo Pablo González M.). España: Ediciones Júcar.
https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Alberti
Marinero en tierra: https://biblioteca.org.ar/libros/132793.pdf
Sobre los ángeles:
http://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/Alberti%20Rafael%20-%20Sobre%20los%20angeles.pdf
Aquí enlaces para acceder a una selección de la poesía de Rafael Alberti:
https://www.poemas-del-alma.com/rafael-alberti.htm
http://amediavoz.com/alberti.htm
Gracias por su lectura.
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