Como cosa rara, hace unos en el sector donde vivo hubo una falla eléctrica, lo que produjo que desde las 3:30 am hasta las 11:00 am.
Suena algo insignificante, pero lo que pasaba por mi mente durante esas horas me hicieron pensar un poquito en las cosas en que invierto mi tiempo.
Pensé en mis mañanas, tardes y noches, causa del insomnio proporcionado por un mosquito que me cantaba una hermosa melodía (en su definición de hermosura, porque a mí me fastidiaba mucho).
Se preguntarán ¿De qué habla este muchacho?
Y ese es el punto al que quiero llegar, al estar inmersos en nuestros problemas y prioridades pasamos por alto los detalles pequeños de la vida.
Como por ejemplo: Un simple mosquito es uno de los principales alimentos de muchas clases de aves y anfibios, y su extinción establecería un desequilibrio en la cadena alimenticia completa.
¿Lo notas? Todos somos importantes en esta tierra ubicada sobre agua.
No hay motivo razonable por el cual menospreciar a cualquier ser vivo, ya que todos nos necesitamos mutuamente (aunque no lo sepamos).
Y como este ejemplo hay muchos.
Otro punto que quiero tratar es:
Estamos tan inmersos a la tecnología que no podemos “vivir” sin ella.
No me digan que no es cierto.
Probablemente antes de leer esto revisaron sus redes sociales, cuentas bancarias o abrieron cualquier página de Internet, y eso no está mal, por el contrario esos avances tecnológicos proporcionan una gran ayuda a la vida cotidiana.
Pero… ¿Qué pasa con los recursos tangibles? Me refiero a lo que rodea nuestro contexto o ambiente físico.
Mi punto es:
Hay tiempo para todo en las 24 horas diarias y nuestras amistades, familia, mascotas y todo aquello a lo que amamos, merecen tener un tiempo especial de compañía presencial o no, pero el cariño no es acortado por la distancia.
Apaguemos nuestra luz exterior un momento para ser arropados por la oscura incertidumbre, no con la intensión de quedarnos ahí estancados, sino más bien conseguir encender esa vela de humanidad que nos caracteriza para calentar con esa llama interior a todo aquel que necesite un aliento para seguir.
Aprecio muchísimo su atención y tiempo dedicado a esta publicación.
Mi intención no es aburrirlos con mis “cuentos”, por el contrario, busco ayudar y ser ayudado al mismo tiempo.
Me encantaría mucho saber su opinión en los comentarios, y si tienen algo que aportar o algo para reflexionar, de igual manera puede colocarlo, que con mucho cariño lo leeré.
Muchas gracias.
Y sin más nada que decir…
HASTA LA PRÓXIMA.