Son ya las seis y treinta cuando el burro termina su trabajo.
Una pequeña torre en medio del campamento en donde se montan.
El peso de ellos hace mover de un lado a otro el parapeto por lo que tienen que andar con sumo cuidado.
A las siete un tigre les grita.
-Burro, aquí tienes la comida.
-Brinca y móntate aquí.
El animal hace lo indicado pero no alcanza a llegar hasta la altura de ellos, por lo que de esa forma el burro se da cuenta que el parapeto está a buena altura.
-Está bien, quédate allí, bajaremos a buscarla.
Todos los tigres están intrigados porque nunca han visto a un burro comiendo carne sino hierbas.
-Bajen ustedes y súbanla, al fin y al cabo es de ustedes esa comida, yo no como carne. -Le dice a sus amigos en voz baja.
Con mucho cuidado ambos llevan la comida arriba y se la comen quedando satisfechos. Marino les hace creer a los tigres que está comiendo pero solo se introduce la carne a la boca y al menor descuido se la tira al perro o al gato.
Ya a las diez de la noche les dice a sus amigos.
-No podemos quedarnos dormidos porque nos comerán, alguien tiene que estar vigilando y si alguno de ellos se acerca les grita para que sepan que no dormimos, solo tienen dos maneras de comernos, cuando nos durmamos subiendo por donde nosotros lo hicimos o tumbando este parapeto, lo que creo que no harán porque nos despertarían.
-¿Cómo haremos para escapar?
-Muy fácil amigo gato, cuando ellos se duerman nosotros nos bajaremos e iremos, al cruzar el puente del río ya estamos al otro lado.
-¿Y si no se duermen?
-Si no lo hacen prepárate para ser comido mañana.
La primera guardia le toca al perro y la segunda al burro.
Abajo los tigres esperan al mismo tiempo que ellos tres se queden dormidos.
En par de ocasiones las voces del perro y el burro detienen a unos ansiosos tigres que ya se preparaban a subir.
Pero la tercer guardia le toca al gato y este satisfecho como está de tanta comida se queda dormido.
Los tigres se alegran de esto y ya se saborean la carne del burro, el gato y el perro.
El festín seria de primera.
Uno de ellos comienza a subir con el mayor cuidado para no despertarlos.
Aún no ha llegado arriba cuando el segundo también se da a la tarea de ascender.
La madera cruje por el excesivo peso y los tigres asustados por creer la historia de Marino sobre la fiereza de ellos se detienen durante unos segundos.
Los ronquidos de Marino son los sonidos más fuertes del alrededor.
Otros dos hambrientos animales pasándose la lengua por los labios deciden subir.
Los tres amigos sin darse cuenta dentro de unos segundos serán devorados por los hambrientos animales.
Las garras del primero llegan hasta la plataforma y este sube.
Pasea la vista por los tres y decide comerse a Marino.
Pero al tratar de saltar hacia el burro la plataforma cede y se desploma.
Los tigres sorprendidos ven como esta se precipita hacia ellos y se echan a un lado a esperar para comérselos.
Marino con el impacto despierta sobresaltado y solo le queda tiempo para gritar:
-!!!Me dejas a mí él más grande amigo gato, tengo aun mucha hambre!!!!
Las palabras de este espantan a los tigres que temen a su vez ser comidos por ese extraño burro.
Lo que da tiempo a los tres a reponerse y salir corriendo rumbo al río.
-Apúrate antes que se devuelvan a comernos.
Al pasar el río de una fuerte patada el burro derrumba el puente.
Ya lejos de la selva el gato y el perro alaban a Marino.
-Eres un burro listo Marino.
Mientras del otro lado los tigres al reconocer su estupidez y darse cuenta del engaño se lamentan constantemente.
Extracto del "Capitulo 1" de mi Novela "El Burro Marino"