Un universo interior nos compone, tan complejo como el que nos rodea, adentrarse en él puede suponer un riesgo, pues posee infinitos caminos por los cuales podemos perdernos con mucha facilidad.
Nuestra mente es un agujero de gusano a una nueva realidad, o quizás a una verdad, cuando logremos desconectar nuestra conciencia de las ataduras invisibles que el mundo físico usa para aprisionarla.
En nuestra cavidad craneal, hay un ente con un poder oculto que es capaz de entender su entorno y recrear nuevos en solo un instante de tiempo terrenal, pues para la consciencia no existe reloj alguno, ni espacio para desenvolverse, sus capacidades son infinitas.
- Pero, ¿que limita la consciencia?.
He llegado a pensar que el cuerpo físico es una especie de cárcel y la llamada realidad un espacio de interacción que somete a la consciencia a cuestionar su propia existencia, una mentira verdadera que la mantiene en una autocensura constante sobre el bien y el mal.
Seguramente pensarás que escribo una locura, pero cuando levantes la mirada en atención a otra cosa verás como de forma directa o no se intentara hacer callar la voz de la duda, la de tu conciencia, verás como la realidad se pone en alerta y se reinventa nuevamente para someterte a través de gobiernos, sociedades, familia, ya sea con reglas, guerras o con pandemias.
Si crees que estoy loco es por qué quizás me puse a explorar mi interior y por fin me encontré, mientras tú aún sigues perdido.
Atte. Soñador