Si ella pensase que lo vivido hubiese sido un fracaso
lucharía por demostrar que se equivoca,
gritaría en silencio,
me declararía como un loco sin remedio.
Algo nuevo siento en el porvenir
que limpiará tu rostro,
secará las lágrimas derramadas
en la soledad de la noche.
Me siento encadenado a todo su ser
soy un esclavo adicto a ella,
en la noche veo su cara en la luna,
tan bella como ella no hay ni una.
El perfume de tabaco sobre su piel
mezclado con el viento
es el aroma con el que sueño cada noche
poder despertar en la mañana.
Quizás mañana sea tarde
por eso te lo escribo hoy,
sin tu en mi vida no se quien soy
y mi corazón como fuego por ti arde.
Que el juez dicte el veredicto
que sea ley, pero no de los hombres
que sea el universo el que ate nuestros caminos
por hilo rojo del destino.