Aún no tengo la dicha de vivir del cine o de la fotografía, pero de vez en cuando aparece alguien solicitando mis servicios como fotógrafo de eventos o productos.
En una ocasión me pidieron fotografías de un evento fitness, organizado por una marca del sector automovilístico.
Busqué ángulos ideales para que, a través de las imágenes, hubiera un resumen de todos los momentos claves.
Entregué las fotografías, me pagaron y listo.
La cuestión es que no las publicaron. Les pregunté tiempo después si mi trabajo no les gustó, pero me dijeron que sí.
De todos modos dudé de la calidad de este trabajo, porque no le veo sentido al hecho de pagar por unas fotos y no publicarlas.
Les pregunté si las usarían para alguna campaña empresarial solo para la empresa, y me dijeron que no, que las publicarían en las redes sociales. Aún no sucede.
Es por eso que me pregunto: ¿el cliente siempre tiene la razón?
Siempre tiene el derecho de gustarle o no el trabajo, pero… ¿También el de decirte si tu trabajo no sirve?
Puede que tal vez las publiquen mañana, pero es que al principio estaban muy interesados en publicarlas lo más pronto posible, por eso mi confusión.
Este post es una especie de desahogo, y también la manera de preguntarle a otras personas si las fotos les parecen buenas o no.