Así eran nuestros domingos.
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En los tiempos de mi infancia
a la cual hay gran distancia
pues fue en década sesenta,
los domingos en mi llano
eran de un ambiente sano
y de gente muy contenta.
Íbamos a una capilla
llevando la propia silla
para alabar al Señor,
y al salir al mediodía
cada quien se despedía
llenos de un bonito amor.
En el parque popular
nos poníamos a jugar
los muchachos la pelota
que era de una goma dura
y el bate maceta pura
sin usar guante o mascota.
En las tardes del domingo
le zumbábamos al bingo
para con ludo seguir,
y en la casa de Morocho
nos daban un buen sancocho
que se podía repetir.
Luego, entre bullas y gritos
subíamos a los copitos
de las matas de mamón,
y bajábamos contentos
disfrutando de momentos
de sabor y de emoción.
Los domingos en mi llano
eran de un ambiente sano
en los tiempos de mi infancia
pues fue en década sesenta
de gente alegre y contenta
y de aquí allá hay gran dostancia.