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Pintándote en mi insomnio.
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Se ha hecho medianoche llena de oscuridad
y un silencio me invita a hacerte una pintura,
por lo cual me entusiasmo en esta soledad
a hacer un cuadro bello de tu excelsa hermosura.
El insomnio me dota de mágicos pinceles
con los que voy tiñendo tu impoluta blancura,
y en tu rostro tan bello pinto un par de claveles
con los que el juego hace tu cabellera pura.
Pinto tus suaves manos igual que un par de rosas
y la luz clara emana de tus ojos bonitos,
un boceto especial hago de mariposas
y tengan tus orejas aspectos exquisitos.
Estás quedando hermosa con sublime sonrisa
mientras númenes llegan intensos e infinitos,
y la paleta tiene para tu cara lisa
la suprema belleza de reina de los mitos.
Mi insomnio continúa pero agradablemente,
porque te pinto a ti con toda la emoción
que llega al corazón y estremece la mente
y tengo una pintura de gran estimación.
Quedó muy lindo el lienzo en el que te he plasmado
que le lleva a mi orgullo mayor satisfacción,
y después de mi obra, dormido me he quedado
feliz con el insomnio por mi realización.