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Retorno del muchacho.
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Te esperamos en casa
con los brazos abiertos,
y los ojos despiertos
en la noche y de día.
Por una malcriadez
te fuiste de repente,
y te ha ido cruelmente
en esa travesía.
Sabemos lo difícil
que está tu situación,
pero es una ocasión
propicia de retorno.
No tenemos rencor
porque mucho te amamos,
y lo que más ansiamos
es volver a tu entorno.
Nos movemos bastante
en pos de tu traslado
para que a nuestro lado
sientas todo el calor.
Todos como uno solo
en nuestras oraciones
pedimos bendiciones
en nombre del Señor.
Después que tú hayas vuelto
serás muy bienvenido
porque eres muy querido
de todo corazón.
Y te recibiremos
sin reglas y sin código,
igual que al hijo pródigo
para darte perdón.