--
Su extraño amor.
--
No sé ni lo que quería
cuando buscaba mi amor
pues por mí ella no tenía
ni el sentimiento menor.
Apenas si le gustaba
escucharme una canción
aunque nunca estaba brava
y era de agradable humor.
Me cansaba de buscar
de esto alguna explicación
y no la pude encontrar,
así como una razón.
A mí sí que me placía
la llama de la pasión,
la cual solo yo sentía
sin ninguna insinuación.
Pero al fin llegó ese día
en que le escuché la voz
indiferente y muy fría
cundo me dijo su adiós.
Yo me quedé, en verdad, mudo
sin implorar compasión,
y de mi pecho desnudo
escapó todo dolor.
Así es como debe hacerse
ante extraña situación,
sin ser necesario verse
con odio y retalación.
Pedí en esa despedida
de desteñido color
le fuera bien en la vida,
y hallara un sincero amor.