El viaje iniciaba en un autobús desde un terminal de pasajero, con rumbo a un estado vecino, Monagas, su parada seria en la entrada de las puertas del oeste del estado Monagas. Al bajar del autobús Laura se encontró con un pueblo muy alegre, el cual lleva por nombre Travieso, llena de muchas expectativas.
Era el mes de junio, se celebraban las fiestas del sagrado Corazón de Jesús, mientras Laura se acercaba a la plaza del pueblo, desde lejos pudo observar, una feria, en la cual los habitantes del pueblo ofrecían venta de comida rápida, artesanías, globos y juguetes para los niños.
No había terminado de cruzar la plaza, cuando un joven con una figura muy delgada, ojos marrón claros, y cabello corto ondulado, y de estatura de aproximadamente 1.65 metros, el joven se acercó a Laura y le pregunto si era la hermana de Ricardo, Laura le respondió con un movimiento de su cabeza, afirmando. Su mirada se perdió en esos ojos marrones claros, los cuales la cautivaron en cuestiones de unos minutos. Felipe tenía la piel de su rostro tostada de tanto agarrar sol, aunque su color de piel era blanco, su rostro estaba bronceado, debido al sol inclemente que tomaba al cumplir con 8 largas horas en un taladro de perforación de petróleo. Felipe se ofreció para ayudar a Laura, una chica de piel blanca, estatura baja y cabello negro largo ondulado, con un bolso mochilero el cual ella colgaba en su hombro derecho. El recorrido fue de aproximadamente de unos 15 minutos, tiempo suficiente para que ambos se a percataran que había una chispa encendida entre ambos.
Cuando Laura llegó a la casa de su hermano, quedó sorprendida, ya que él vivía en un anexo privado de la casa de sus suegros, el cual incluía, una habitación, un baño y la cocina. Todo indicaba que ella dormiría en la casa de los suegros de su hermano Ricardo, mientras pasaban las horas, Laura fue relacionándose con la familia de su hermano, su cuñada y su nueva sobrina, una beba de piel blanca, rizos dorados y mejilla sonrosada. Pero la visita de Laura había dado un giro de 90 grados, su pensamiento estaba volcado en Felipe, ese joven de tés bronceada y ojos claros. Luego de haber transcurrido una tarde tranquila, el sol se ocultaba y con la llegada de una luna brillante y redonda, llegaban los rumores de la fiesta de la noche, venían cantantes de afuera, tarde de toros coleados, y la atracción de la noche, un grupo musical muy famoso.
Laura se preparaba en una habitación de la casa de los suegros de su hermano, junto a dos jóvenes, una de su misma edad, y otra un par de años menor a ella. Eran las hermanas de Felipe, las cuales invitaron a Laura a dar una vuelta por la feria, y disfrutar de la noche. Justo cuando ya se disponían a partir, escucharon la voz de Felipe, desde su habitación, el cual les gritaba que lo esperaran. El corazón de Laura, empezó a latir más rápido de lo de costumbre, sus pupilas se dilataron y no pude de dejar de sentir un susto en su estómago, el perfume de Felipe, empezó a sentirse en el aire, y los latidos del corazón de Laura se aceleraban con cada minuto que pasaba. Allí estaba Felipe, recién bañado y muy perfumado, mirando a Laura con mucha determinación, “Listo, podemos irnos” fueron las palabras de Felipe.
Felipe tomo la delantera, mientras Laura caminaba con Josefina y Nicole, las chicas hacían planes:
Josefina esperaba encontrarse con su novio, un joven robusto, alto y de ojos claros, unos 10 años mayor que ella, Josefina deseaba pedirle que le regalara un detalle una de esas cadenas de cuerito con un dije en forma de corazón, la cual había visto el día anterior en la feria.
Nicole al ver las intenciones de su hermana se molestó ya que ella le solía pedir con mucha frecuencia regalos a su novio, Nicole, era más bien de esperar por esos detalles. Le encantaban las sorpresas.
Mientras que Josefina pensaba que era mejor adelantarse y pedir sus regalos, ya que su novio Alcides no es de dar sorpresas, si para recibir un beso de su parte, siempre debía ser ella, la que tomara la iniciativa.
Mientras tanto Laura, trataba de desviar su mirada a las casas pintoresca del pueblo, ya que sentía que su mirada podía delatarla, y lo menos que quería era ser descubierta por las hermanas de Felipe.
Cuando llegaron a la plaza, cada una tomó su camino, Nicol, se encontró con algunas amigas y Josefina se quedó sentada en un banco de la plaza, con Alcides.
Felipe, vio tener la oportunidad, para acercarse a Laura e invitarla a un lugar muy discreto, alejado del bullicio de la gente. Llegaron a una Bodega del pueblo, allí Felipe le brindo una bebida a Laura.
Estuvieron en ese lugar algunos minutos, suficientes, para que Felipe averiguara, que Laura no tenía novio.
Luego de tomarse las bebidas, la invito a caminar por la feria, y se detuvieron en un kiosco, ya que Felipe, quería sorprenderla con un detalle, era una cadena de cuerito, con un corazón verde turquesa. Al parecer Felipe había visto que a su hermana Josefina le gustó mucho ese dije, y la escucho en el camino, cuando ella deseaba que su novio se lo regalara, así que Felipe aprovecho los gustos de su hermana, para sorprender a Laura.
Laura, quedo muy sorprendida, quedó fascinada con aquel detalle, luego se dirigieron a la plaza y bajo un frondoso árbol de apamate, decidieron dejarse llevar por los sentimientos y perdidos por sus miradas ambos se dejaron llevar y se dieron su primer beso, un beso que dejo a Laura algo desconcertada, pero al fin había sentido esos labios que habían llamado su mirada desde que bajo desde el autobús. Felipe era algo tímido de pocas palabras, pero estaba cautivado con Laura, así que se dejó llevar por el momento. Laura temblaba, sus piernas se desvanecían, su corazón latía más rápido, mientras Felipe la tomaba por la cintura y la acercaba, cada vez más a su cuerpo, sus cuerpos se unieron tanto, que Felipe podía sentir como Laura temblaba del miedo. El tiempo transcurrió tan rápido que no se percataron de la hora, caminaron durante varios minutos, comieron algunos perros calientes, y decidieron empezar a buscar a las hermanas de Felipe, para retornar todos juntos.
Fue una noche inesperada para Laura, mientras caminaba de regreso con Josefina y Nicol, Laura pensaba en el lío que se acababa de meter, ya que su visita era por tan solo unos días. Felipe, fue muy discreto y prefirió no compartir con sus hermanas lo que había vivido esa noche.
Al llegar a la casa, Laura tendría que compartir la habitación con la hermana de Felipe, Josefina y Nicol.
Laura sentía que iba demasiado rápido, apenas había conocido a Felipe, le parecía extraño que un chico tan guapo y con un buen trabajo estuviera solo, sus pensamientos la atormentaban, sería realmente un joven honesto o simplemente era una de esas noches para pasar el rato.
La noche, se hizo eterna para Laura y Felipe, ambos sabían que estaban despiertos, pero no era prudente que salieran de sus habitaciones. El ruido de los grillos, empezaba a escucharse en toda la casa. Laura intentaba dormir, mientras regresaba a su memoria, aquel beso que le quitaba el sueño. Mientras que Felipe lograba conciliar el sueño, sabiendo que había logrado la hazaña de todo hombre, enamorar a la citadina, para luego presumir con el resto de sus hermanos. Aunque esta vez, sus sentimientos iban más profundo de lo acostumbrado, sentia que habia conocido a su alma gemela, esa joven lo cautivo con sus palabras, habia sido cautivado por su alma gemela.
Esta historia esta basada en la vida real, si quieres saber más de la historia de Laura, no dejes de visitar mi blog.