Sociópata
mis pensamientos estaban vacíos,
un remolino de oscuridad me acogió
y en mi nuevo escondite se convirtió.
Un juez determinó como pasaría el resto de mi vida,
no había una salida y no la quería,
condenado a estar encerrado de por vida
ya me habían descubierto, no tenía valía.
Recuerdo el líquido chorreando por la jeringa en mi mano,
esa expresión de terror y desprecio que ponían
cada una de las ingenuas que a mi auto subían.
A pesar de lo que hacía
vivía una vida tranquila,
era un ser funcional ante los ojos de los demás.
¿Por qué fue tan fácil vivir en paz?
Nunca intenté comprender lo hacía,
jugar con la vida era mi día a día,
mi niñez no fue precisamente divertida.
Mamá se drogaba, papá era alcohólico
mi percepción terminó retorcida,
ante esas situaciones yo solo me reía.
Muchos intentaron entender mi mente
querían hallar la razón de mis actos,
sencillamente no existía tal razón,
yo simplemente quería compartir con ellas,
mi definición del amor.