
y encendías mis sentidos,
recorrías mi norte con sutileza
hasta llegar al sur con grandeza
como todo un guerrero erguido.
Y tomabas con tus manos
mis senos para ti listos,
tu pecho contra mi espalda
y seguía tu boca incauta,
su glorioso recorrido,
paseándose por mi cuello,
por mis brazos y mi ombligo,
hasta bajar por mi vientre
caliente y deseoso de verte
y sentirte solo mío.
de tus labios y los míos,
me hacían llegar al cielo,
entre caricias diversas,
mientras tus manos inquietas,
descubrían otros caminos.
erizando mis sentidos,
tu rostro entre mis piernas,
tus manos en mi silueta
y haciendo salir gemidos
provocabas en mí orgasmos
exquisitos y explosivos.
tus deseos, tus delirios
tu pasión desenfrenada
que me llevaba a la cama
sin excusas, sin motivos
solo las ganas del otro
nos hacían sentir vivos.