Foto de mi autoría. Biblioteca Central, UCV.
Lo afirmativo venezolano, dentro de un estado capturado por la moralidad pre convencional, es el intento por vincular, en el marco del seminario “El venezolano, y las normas.”, el planteamiento de moralidad, inmerso en el ensayo “¿Gazmoñerias?” del Dr. Augusto Mijares, con los perfiles de institucionalidad planteados por el Dr. Levy Farías, en los cuales se enfoca en conceptos como Capital Social, Cultura Ciudadana, y Cohesión social, dando paso a la profundización de los mismos, a través de la visión con un estilo muy propio venezolano, de la ética.
Ciertamente, el estilo del Dr. Farías, está enfocado hacia la consecución de un modelo científico útil para la clasificación, sistematización, para la luego valoración, de estratos, componentes, y perfiles de las sociedades urbanas contemporáneas, en función de consolidar unas herramientas más para la regulación óptima del comportamiento humano.
El objetivo por el que se consideró necesaria la búsqueda del ensayo “¿Gazmoñerias?”, del Dr. Mijares, es la de vincular a este texto, un material científico que le permitiera sostener sus argumentos sobre fundamentos de la ciencia social moderna, especialmente la desarrollada por un venezolano.
La obra del Dr. Augusto Mijares traspasa los libros, uno de los grandes ministros de educación de la República venezolana, fue el fundador de la revista tricolor, y como historiador, marco una diferencia en el quehacer biográfico de grande figuras de la historia venezolana, especialmente la del Libertador Simón Bolívar. Por esto, obras como la del Dr. Mijares son dignas de ser redescubiertas, y solidificadas por investigaciones científicas de calidad.
Con respecto al carácter historiográfico del contenido del ensayo del Dr. Mijares, y la dificultad para vincularlo con el texto del Dr. Farías, es menester basarnos en la consideración de Dr. Manuel García-Pelayo, con respecto a los arquetipos de la teoría política, específicamente el arquetipo de la perspectiva histórica:
“El mismo hombre que hace la historia es un ser histórico. Es un ser histórico porque no tiene una constitución inmutable, sino de esta va tomando distinta y diversas formas; porque su pasado forma parte de su existencia, está en su presente, lo configura, le abre unas posibilidades y le niega otras, porque no solo está en el tiempo, como los fenómenos naturales, sino inserto en el mediante un doble proceso en el que, a la vez que configura al tiempo estructurándolo en formas culturales y sociales. Que hacen del tiempo cronológico tiempo histórico (época)- es configurado por ese tiempo, porque está también en un determinado de un acontecer proyectado hacia el futuro; en resumen: porque como expresa Niebuhr, “el hombre no sólo está en el tiempo sino que el tiempo está en el hombre”, no. Por supuesto, el tiempo abstracto, sino el tiempo particular y concreto, el tiempo de una sociedad definida, es decir, el tiempo histórico. Pues el presente está hecho de historia que ha sido (pasado) y de historia que se está haciendo (futuro). La historicidad es, pues, constitutiva de la existencia humana y, por lo tanto, una condición que, por penos que a veces pueda parecer, no le es dado eludir al hombre. Por eso Nietzsche envidiaba a los animales, seres ahistoricos que viven solo en el presente, sin recuerdo de un pasado penoso, y sin imaginación de un futuro angustioso, porque para que la dicha sea dicha es preciso tener la capacidad de olvido o, “para expresarse más sabiamente: la capacidad de sentir ahistoricamente.”. ” Pág. 7 y 8, introducción.
¿Gazmoñerias?
Mucho se puede decir del valor en el tiempo del libro Lo Afirmativo Venezolano, del Dr. Augusto Mijares, de hecho actualmente se ha vuelto una referencia discursiva para invocar un sentido de ética nacional, pero hay varias formas mediante las cuales se posiciona como uno de los textos principales sobre el tema moral en el país, en primera instancia se considera una recopilación de ensayos historiográficos, hasta cierto punto biográficos, (principalmente en el caso del libertador), pero hay un ensayo que resalta del conjunto de la compilación, cuyo enfoque es netamente hacia la discusión sobre la moralidad, y la posición cultural percibida por el autor en su época.
Es necesario, antes de hacer inmersión en el ensayo a ser estudiado, definir, y aclarar, el significado de la ética, entendida en este caso, desde el punto de visto argumentado por Aristóteles, e interpretado por la editorial Gredos.
“… Ese bien hacia el que todos aspiran es la eudaimonia, la “felicidad”. Vivir bien y obrar bien es lo mismo que ser feliz. Sin embargo, la palabra “felicidad” también se decide de muchas maneras, y los hombres discrepan sobre su contenido. Habría que hacer un pequeño paréntesis metodológico para resolver una cuestión tan importante como la que plantea el sentido y sustancia de la vida humana. Se debe empezar, pues, en un tema como este del bien y la felicidad, por las cosas más simple, como sería, en el caso del bien político, a partir de las costumbres que constituyen la trama de la vida, orientadora, en el fondo, de la política. Esto nos permitirá descubrir “el que”, y si está suficientemente claro, nos libraría de tener que investigar “el porque”.”Pág. 57, introducción.
En el prologo realizado por el Pedro Grases, le dedica unas palabras a este ensayo específicamente:
En el capitulo “Gazmoñerias” plantea Mijares el tema de la moral en el individuo, como persona y como ciudadano, y estampa lo siguiente:
“En relación a Venezuela el tema de la moral individual y colectiva es de urgente deliberación, porque después de largos años de miseria y de inercia nuestro desarrollo material es arrollador y reclama que cuidemos con el mismo empeño de nuestra reconstrucción espiritual, si queremos evitar a tiempo un desequilibrio vergonzoso.”
Si relacionamos este juicio con otras aseveraciones del autor respecto a la pervivencia de los principios morales en la historia del país: “hemos sido nación civilizada en la medida en que los principios proclamados por los libertadores se convirtieron en moral colectiva, y siguieron gobernándonos aun en las épocas en que habían desaparecido como normas jurídicas” ; “Volvemos a encontrar así la transformación que he señalado de los principios políticos en principios morales” y así comprenderemos la angustia con que exige la inaplazable meditación acerca de las normas morales para nuestros días, amenazadas por el vértigo de la transformación material de las últimas décadas. Pág. 12, 13.
Para Grases, el Dr. Mijares sienta una base para el entendimiento del problema moral venezolano, aunque esté considerando siempre a la perspectiva del Dr. Mijares como consistentemente optimista, se encuentra en el ensayo lugar para advertir lo que pudiese ser el devenir de la colectividad venezolana, en el caso de no ocuparse seriamente del asunto de la deliberación de la moral individual, y colectiva.
En “¿Gazmoñerias?” el Dr. Mijares presenta una argumentación más detallada sobre los elementos, y causas que condicionan a la población venezolana a un potencial devenir en su moralidad.
“Consideremos también que una abundante inmigración llega constantemente a nuestro país, y que, más aun que por su número, puede dislocar durante largo tiempo los fundamentos de nuestra nacionalidad porque viene de países dotados de recia coherencia, con tradiciones muy arraigadas y formas de pensamiento y de vida –tanto en el bien como en el mal- más poderosas que las de nuestro impreciso despertar. En beneficio de esos mismo inmigrantes –cuyos hijos han de ser los venezolanos del futuro- tenemos, pues, que trabajar para fortificar un espíritu colectivo que los arrope y ampare; por una mística nacionalista capaz de neutralizar su heterogeneidad racial.” Pág. 199, 200.
Es sumamente interesante especular sobre a cual grupo de inmigrantes era a los que se refería específicamente, porque siendo 1963 el año de la primera edición de la compilación, estaba en su mayor auge la inmigración europea por efecto de la guerra civil española, y la segunda guerra mundial, las estadísticas inmigratorias elevan hasta a un millón de inmigrantes europeos en un total de siete millones de habitantes en todo el territorio nacional.
Este punto tocado por el Dr. Mijares es clave para entender la constante reinterpretación de facto de las normas por parte del habitante venezolano, como advirtió el autor, la dislocación de los fundamentos de la nacionalidad por el encuentro de culturas con fuerte carácter, y costumbres estrictas, tanto en lo positivo, como en lo negativo, someterían, por decirlo de un modo gráfico, a para el tiempo del Dr. Mijares, una imprecisa y recién despertada nación venezolana.
Por esta razón, aboga por la promoción, y propulsión de un espíritu colectivo cordial, y hospitalario, capaz de amparar, y arropar estas culturas, hasta el punto de una configuración de un sentimiento nacional más fuerte que el sentido de heterogeneidad racial. Este planteamiento, resulta una alternativa mejor elaborada, y mucho más elocuente, con respecto al tema de la inmigración, al comparar esta posición con la del Dr. Uslar Pietri, o el Dr. Adriani, cuyo discurso hacia la inmigración europea, era en un tono con particularidades controversiales, específicamente la del Dr. Adriani con el “blanqueamiento” de la sociedad.
Si existe una característica venezolana para destacar, evidentemente más allá de la viveza, y que se pudiese considerar como una verdadera virtud en todo el esplendor de su palabra, es la hospitalidad hacia sus visitantes, por eso, y de esta manera es correcto agradecer, a la formación del Dr. Augusto Mijares en este ámbito especialmente, porque sin estancarse en la idea de potenciar a la sociedad venezolana a través de la fusión con otro continente, el Dr. Mijares planteaba un razonamiento de dignidad ante un fenómeno que estaba ocurriendo, ciertamente se consideraba a la nación venezolana, como joven, y complicada, pero al mismo tiempo, se confiaba en los valores, normas, y principios morales, forjados desde la independencia hasta sus días como funcionario público, por esto defendía la idea de la venezolanidad como un gentilicio por el cual sentirse orgulloso.
Sin duda alguna, hay que considerar al caso de la inmigración colombiana como el ejemplo más grande de incapacidad para arropar, y amparar por parte de la sociedad venezolana. Bien sea por las características de la misma inmigración per se, esto debido al gran numero de colombianos desplazados en responsabilidad del conflicto interno, significando una complicada adaptación a la sociedad venezolana, generando así diversos y amplios asentamientos urbanos informales, de la misma manera que sobrepasando límites de la planificación de escolaridad, sanidad, y servicios públicos.
Esto estaba siendo advertido por el Dr. Mijares desde antes de 1963, y más allá de los problemas producto de la inmigración, la idea principal en “¿Gazmoñerias?” es sobre la relevancia del estudio de la moral para la correcta consecución de una sociedad desarrollada, en las cual se viva de acuerdo a virtudes tales como la laboriosidad, patriotismo, solidaridad social, ambición bien entendida, curiosidad intelectual o depuración estética, en búsqueda de vencer a la rutina, específicamente la rutina de la codicia y de la crápula, porque la misma embrutece al hombre de la verdadera moral.
Sobre la importancia del estudio de la moralidad, el Dr. Mijares comenta:
“El hombre de mentalidad o de carácter superiores sabe muy bien que ni aquel terror ante la moral ni el desde pedante contra ella son justificable, pero pocas veces los pensadores que podían contribuir con el peso de su prestigio a combatir ese estado de ánimo, se preocupan de hacerlo.
Por eso me han producido verdadero entusiasmo la observación sobre moral pública que un escritor de tan fina calidad como Andre Maurois ha venido publicando, y en especial su trabajo más reciente sobre “El espíritu cívico”
Refresca el ánimo encontrar que un pensador de categoría vuelve a hablarnos de moral en forma directa y llana, y que no se avergüenza de predicarla para su patria con el tono conmovido y conmovedor de un viejo maestro, y que incluso se aventura a una comparación de la moral pública francesa con la inglesa y la norteamericana, para darle a estas trascendencia ejemplar. Cita a Alain para probar a través de la moraleja de un símil, que “el secreto de la prosperidad no es, pues, sino el respeto por el interés general” y concluye categóricamente que “la primera de las virtudes necesarias es el espíritu cívico. Una enseñanza impartida por maestros que crean y practican el civismo y la libertad, es una de las mayores necesidades de Francia”. “Pág., 198.
La voluntad del Dr. Mijares por fomentar el estudio de la moral en Venezuela, ha sentado las bases para lo consolidación de un paradigma poco conocido entre los no académicos, pero consiste en la preservación de un sentido de ética, como punto central para el fomento de una educación direccionada al desarrollo de una verdadera cultura ciudadana de altos valores.
Es menester establecer al texto Dr. Mijares, como un documento fundamental para la cultura venezolana, de la misma manera como se considera de declaración oficial cada tweet del Presidente Trump en los Estados Unidos de América, los ensayos del Dr. Mijares, significan la exposición de opiniones sobre temas de alta importancia para la realidad de Venezuela de parte de un individuo de numero de La Academia Nacional de Historia, La Academia Venezolana de la Lengua, y de La Academia de Ciencias Políticas, y Sociales.
Un Estado capturado por la moralidad pre-convencional.
Este en caso la narrativa del Dr. Farías se considera enmarcada, en el taller desarrollado con la Prof. Gloria Perdomo, titulado “Educar en ciudadanía: desarrollo moral, clima escolar y disciplina.”, donde se establecen los conceptos bases para lo que significara su trabajo posterior, y si nos enfocamos aún más en esta serie sobre la educación en ciudadanía, encontraremos sumamente amplias y concretas argumentaciones sobre la importancia de la formación moral en la colectividad venezolana, pero sin embargo, fue seleccionado el texto “Un Estado capturado por la moralidad pre convencional”, en primera instancia por la utilización de herramientas de la psicología del desarrollo moral, en el cual se plantea como instrumento para clasificación de variables, lo que el Dr. Farías llama “perfiles institucionales” o “perfiles normativos”, para proponer de esta manera una tipo de análisis capaz de correctamente describir y evaluar cualitativamente las diversas expresiones de institucionalidad.
El seminario planteado sobre “El venezolano, y las normas”, pudiese ser basado específicamente en el estudio de la institucionalidad, dejando lugar abierto para la discusión de temas jurídicos como lo es la relación de los tribunales con respecto a los conceptos de control constitucional, y el control de convencionalidad, siendo un tópico de estudio altamente discutido a nivel latinoamericano, por ser uno de los puntos vinculantes entre la jurisprudencia de grandes espacios judiciales como lo es la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y el ordenamiento jurídico interno de una nación. Es así de amplio el alcance del modelo planteado por el Dr. Farías.
Enfocándonos nuevamente en la relación del texto “Un Estado Capturado por la Moralidad Pre-convencional” con el desarrollo moral, se nota como punto clave, el acercamiento hacia la clasificaciones de las instituciones formales, e informales, en el cual el Dr. Farías considera en el caso de la instituciones formales, al condicionamiento de su éxito a la inmersión en un conjunto favorables de reglas informales, o de expectativas y sanciones implícitas, por esto, al revisar históricamente la conformación de las instituciones formales venezolanas, se podría considerar a los libros en los cuales se haga promoción de valores y principios hacia la sociedad, como esa conformación de reglas informales, dado que aunque no son ideas establecidas del orden constitucional por ejemplo, marcan una pretensión por querer establecer un sentido o dirección hacia lo que debería ser una conducta correcta para la buena convivencia. En este punto específico, es válido traer a colación los planteamientos sobre la promulgación de una necesaria hospitalidad hacia los inmigrantes por parte del Dr. Mijares en su ensayo “¿Gazmoñerías?”.
Es ciertamente un trabajo sumamente nutrido de contenido el realizado por el Dr. Farías, y para su revisión correcta, es necesario otro semestre con sesiones regulares, tanto para entender de buena manera su idea de un Estado capturado por la moralidad pre convencional, como para el aprendizaje sobre el uso apropiado de las categorías de análisis planteadas en su taller sobre la educación en ciudadanía.
Conclusiones.
De manera de cierre, es necesario indicar el potencial que provee el uso de las herramientas desarrolladas por el Dr. Farías para el análisis de fenómenos sociales, y la capacidad que genera para la producción de modelos esquemáticos donde se agrupen elementos de objetos de estudio complejos, como sería el caso del estudio de un asentamiento urbano.
De la misma manera, la importancia y vigencia de la obra del Dr. Mijares es indiscutible, tanto para la venezolanidad, como para la comprensión de la ética en la ciudadanía en el mundo. La manera, y los argumentos, mediante los cuales aborda temas como la inmigración, y la educación, son ejemplos de claridad, y de virtud intelectual para científicos sociales, y funcionarios públicos en el planeta. Más allá de la búsqueda por un adoctrinamiento, la intención del Dr. Mijares, era hacia la consolidación de un sentido nacional de bien, con un respeto y cariño indudable para su lectores, y por encima de todas las cosas, un honrado orgullo por el lugar donde nació, y vivió.
Agradecimientos especiales a los muy queridos, Mariol y Antonio, también a mis amigos Bárbara, y Augusto.
Fue un honor haber estudiado ambos textos, y he disfrutado de una gran satisfacción, que fue la de aprender sobre ciudadanía.
Bibliografía
- Aristóteles (1985) Ética Nicomáquea y Ética Eudemia, Editorial Gredos, S.A. España.
- Mijares, Augusto (1970) Lo afirmativo Venezolano, Editorial Dimensiones, Caracas.
- Pelayo-García, Manuel (1959) Roman Political Ideas and Practice. Ann Arbor, The University of Michigan Press y Ambassador Books.
- Farías, Levy. UN ESTADO CAPTURADO POR LA MORALIDAD PRECONVENCIONAL.
Foto de mi autoría. FAU-UCV.