Que bonito se siente poder aportar un grantio de arena para ayudar a otros
Siempre he pensado que no importa a que te dediques, la clave de todo está en la vocación y el amor hacia lo que haces. En el caso de la rama de la salud, creo que es bueno que como médicos aprendamos a ponernos en el lugar del otro. Porque aunque no lo crean, no sé imaginan lo reconfortante que puede ser para una persona el simple hecho de sentirse en confianza. Porque a veces solo esas pequeñas cosas son las que marcan la diferencia.
Aunque en la facultad sol te enseñan a ser un come libros, y aprender teoría, si nos vamos a la práctica podemos notar que los pacientes también son persona que sienten miedo, tristeza, ansiedad, y un sin fin de emociones por no entender que es lo que les sucede a sus cuerpos; no solo son un cumulo de patología que el médico debe descifrar. Por eso es tan importante la empatía, cuando acuden a ti es porque necesitan una respuesta a su padecimiento, entonces muchas veces con el simple hecho de solo ser ese confort que el paciente busca, en el que quizá puede ser uno de los momentos más duros de su vida, es lo que realmente te convierte ante sus ojos como un excelente profesional, como el "mejor de todos los médicos". Mas allá del conocimiento que es importantísimo, el trato y crear una relación médico paciente efectiva es lo que mas vale.
Es increíble el poder que tiene solo cambiar de actitud, los invito a poner en práctica la empatía, tratar al otro como nos gustaría que nos tratarán a nosotros. Verán como esa simple acción mejora su día por completo. Porque hay ocasiones en las que un buen trato es la mejor medicina que puedes ofrecer. Unas palabras de aliento, un abrazo, escuchar al paciente, entender por lo que pasa en ese momento es un regalo único que puedes hacerle a una persona.
Esto lo noté hace unos días cuando participamos en una gran jornada de salud, donde colocamos nuestro granito de arena para brindarle salud a la comunidad de Chuao. Un equipo multidisciplinario que engrano todas sus piezas para llevar al pueblo consultas médicas especializadas, exámenes de laboratorio, medicinas y otro sin fin de servicios. Me pareció un gesto tan bonito y tan productivo que me quedo un buen sabor en la boca tras esta jornada. Es bonito ver que personas tomen un poco de su tiempo para hacer este tipo de acciones sin fines de lucro. En fin que acá les comparto un poco de lo que se vivieron en dos días que fueron de locos y aunque quede super agotada tras ver casi 80 pacientes diario, la verdad es que en el fondo los disfruté un montón.
Ser médico es un estilo de vida, es una profesión sacrificada, pero que al final del día te deja una satisfacción enorme en el corazón cuando ves a tus pacientes completamente recuperados y agradecidos con tu servicio. El camino no es fácil, y muchas veces terminas frustrado, pero vale totalmente la pena, cada día me doy cuenta que elegí la carrera perfecta para mi, con todos sus pro y sus contra.