Muy cierto lo de la imagen, lo he vivido en carne propia, durante años tuve la camiseta de mi trabajo muy bien puesta, me dedicaba a trabajar, tenía horario de entrada pero no de salida, mi trabajo estaba más allá de mi familia, amigos, mi salud, hasta que empecé a enfermar la persona que llegó de mi jefa inmediata me enfermó más, una persona mala, llena de amargura y maldad que su infelicidad la desquitaba con nosotros su personal, y lo más triste de todo que su falta de liderazgo, de ética pero con mucho poder y que con injurias y mentiras logró correrme después de laborar 22 años, en la que trabajé con mucho gusto porque me apasionaba lo que hacía.
Ahora efectivamente me han reemplazado y el trabajo continua sin embargo yo, se me ha complicado mi salud, dejé ahí los mejores años de mi vida, me perdí de muchas cosas familiares, momentos con mi hija, me duele y me duele mucho, sigo sin empleo, pero esto me ha ayudado a replantearme lo que es un trabajo y lo que es la vida y por ello me voy a levantar de nuevo, no me dejaré caer más.
Y a ti te doy un consejo nunca te pierdas la sonrisa de tus hijos por “ponerte la camiseta” nunca dejes de disfrutar un café con los amigos “por dar de más”, nunca te pierdas momentos con tu familia, “por llevarte trabajo a casa”, nunca sacrifiques lo más importante “la vida” tu “salud”.
La imagen no es propia, la tomé de la web.