Desde el colegio nos vienen explicando como el ser humano, hasta la llegada del neolítico, se dedicaba a la caza y recolección de alimentos, persiguiendo a los rebaños de animales en sus migraciones llevando una vida nómada.
Este modo de vida ocupaba demasiado tiempo por lo que, en teoría, no les daba mucho tiempo para pensar en hacer templos u otro tipo de edificaciones, pues ni siquiera estaban demasiado tiempo en un mismo lugar para poder hacer uso de ellos.
Pero, según los expertos, hace alrededor de diez mil años empezamos a domesticar animales y plantas pasando de una vida nómada de cazadores y recolectores a empezar a cultivar sus alimentos, lo que daría lugar al nacimiento de la agricultura.
Supuestamente, al tener el sustento asegurado, el homo sapiens tenía tiempo para cavilar después de la siesta y pensar en dioses, reglas y como tocar las narices a los vecinos.
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Göbekli Tepe es un antiguo santuario que se levanta a unos 15 km al nordeste de la ciudad de Sanliurfa (antigua Urfa/Edesa), en el sudeste de Turquía, cerca de la frontera con Siria.
Las excavaciones arqueológicas en este enclave comenzaron en el año 1994 y desde entonces se han encontrado numerosos restos arqueológicos, contiene pilares monolíticos decorados con figuras de animales de varias especies, unidos por muros formando estructuras circulares.
Hasta aquí todo parece normal, el mundo está lleno de restos similares, lo alucinante es que estos restos están datados en unos 12.000 años de antigüedad, algo así como 7.000 años antes de las pirámides de Egipto.
Esto supone que ya en esa época tenían vidas sedentarias y deberían cultivar sus alimentos y criar ganado para poder emplear el tiempo en estas construcciones, sobre todo teniendo en cuenta que no se trata de viviendas sino de un templo.
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Pero esta no es la noticia, ya hace años que se sabe la antigüedad de estas edificaciones, lo más alucinante es que, a medida que las excavaciones avanzan van descubriendo otros módulos de esta construcción y han descubierto que los centros de 3 de estos círculos forman un triángulo equilátero perfecto.
Esto quiere decir que no solo sabían construir y tallar la piedra sino que de alguna manera poseían conocimientos geométricos y arquitectónicos, por lo que la fecha en que los humanos éramos cazadores-recolectores se aleja aún más.
Todo esto sin duda obligará a corto/medio plazo a cambiar todos los libros de historia, antropología, arqueología y todas la gías que tengan algo que ver con la historia de la humanidad.