En una tarde
calurosa y agobiante, deambulo
en los aposentos de mi lúgubre alcoba.
Medito las sombras que hay
alrededor de mi cama y mido el peso
del ruido que afora a mi soledad cuando
espacios me reclama.
Cuando hay noche el mis cinco sentidos,
el sexto suena al compás de una idea turbia.
Pensares en nocturnos mares,
inquietud ante la llegada de una dama
"¿Serás tú? —y pensé en la melancolía—
¡Pero no sería ella la que me vería
estando soñoliento
para atracar en mis ansias!".
Sombras en techo,
paredes y piso, observo
y va dibujando senderos aquella luz
que sinuosa flota pocas partículas sobre mí.
Estoy perdido en el preludio de un insomnio,
en la noción sedosa y quebradiza de mi ego.
"¿Cuánto dura la oscuridad?" —refuto a mi calma—
Cavilo a párpados cerrados,
me agito a cruz de manos en los hombros
y vibro por el fantasma frío que es el miedo,
miedo que del corazón quiere escapar,
aliento que del alma desea adueñarse
por saberme desnudo
y vestido de eterna noche.
Imploro perdón a lo turbio,
me declaro en fuerte desobediencia:
"¡Disculpe, Luz! —grité— pero veo
poco de tu hermoso rostro, no es suficiente
la visita de tu brillo, sucede que antes
de dormir me siento marchito,
umbrío por mi tamaño frente a tu inmensidad,
arrópame con tu manto, ten piedad
y no esperes a que la mañana arribe
a esta ventana a cantarnos sus colores,
porque antes, a voces tristes y soberbio,
le digo a Morfeo que soy valiente para medir
cuánta luz le queda a mi día.
Así fue que la noche huyó
y llegaron los colores,
pero antes del fin
de aquel clamo sin sabores,
oí una tenue tierna voz hacerse melodía
"La luz existe porque hay oscuridad en los días,
si anhelas brillar necesitas a tus sombras,
la luz que imploras, poca o mucha,
no se marchita a ninguna hora
y aunque juzgues la reverencia de mi claridad,
mi resplandor cura y tus tinieblas son bondad,
pero el día que no haya noches en tu hoy,
el mañana quedará ciego de contrastes
y ese ego que mancilla a tu buena fe,
tendrá erratas impagables".
De pronto así
el descanso se volvió liviano
ante aquella pulcra amorosa despedida,
desde entonces sé que yo alumbro mi vida
gracias a los dotes de las sombras.
y en cada turbio desvelo
sigo siendo el inquieto guardián
que va calibrando su ahora gris oscuridad
cuando la luz desaparece de la alcoba.
"Gracias luz, gracias sombras...
Quizás retorne rebelde
en otrora a contarles
¿qué de mi vida tiene color
y qué incumple con esa norma?".
Fotos de mi Autoría || Derechos Reservados
Nikon D5200 || Lente 35mm
Parámetros de ambas fotos:
Iso:100 || F: 2,4 || 1/3000
Modelo: @chechijubav