El recién llegado...
_Allá, aunque es el paraíso, todos viven en una eterna agonía. La penumbra de las calles adoloridas es un muro que la gente atraviesa diariamente. La desolación reinante es tan familiar como la floreciente tiranía. Es una herida mi patria, que llevo al costado, abierta, árida, que carcome mis entrañas, a pesar de la distancia y la abrumadora soledad. Herida que me sentencia a andar sin sueños y sin esperanzas.
Mientras el recién llegado hablaba, la gente lo miraba como si cada palabra que dijera fuera mentira. Aunque sus zapatos desgastados daban prueba de su caminar, parecía irracional que tanta belleza y tanta maldad convivieran en un mismo espacio. Así que miraban con tristeza al recién llegado que miraba sus huellas como si cada paso le recordara cómo volver. Entonces, el recién llegado volvió a decir:
_Los artilugios del miedo acechan a los que se quedaron. La promesa del final los alimenta en la peor de sus pesadillas. Miren cómo salen, de a cuatro, de a diez, familias. Son un río de gente horrorizada que escapa del verdugo y su jaula. Después que cruzan las fronteras, lloran y se abrazan, unos porque han sobrevivido, otros porque saben que después de eso solo son tristes almas. Ellos saben que cuando salimos, cada día estaremos adentrándonos en los abismos de una noche que solo aclarará cuando volvamos.
La gente mira al recién llegado con lástima. ¿De dónde viene? ¿De qué habla? El espectral silencio se escucha ante la vida nefasta. ¿Quién sobrevive a tanto mal cometido por la ignorancia? Nadie le cree al recién llegado, fantasmal presencia de la subversión, que no sabe reír, iris irritado, frente alicaída, los puños cerrados.
_Hace siglos que llegaron. Se ganaron la confianza a fuerza de regalos. Ahora todo allí está roto, hundido, deshabitado. Los hombres no caminan, merodean como gatos, buscando comida y presa que los ayude a alimentarlos.
Y el recién llegado siguió hablando como un eco repetido y en esa eterna perorata se quedó dormido. Sueña, sueña el recién llegado con esa tierra que aun extraña, que fue todo para él, pero ya de ella no queda nada.