Eran tiempos de fuertes tempestades, donde las razones de los líderes sonaban absurdas y poco cuerdas
Las ovejas defendían a muerte su libertad, En las estrellas seguía reinando la luna, musa de poetas, musa de artistas
En las esquinas la muerte acechaba
De irresponsabilidades y tal vez egoísmos estaba hecha la revolución de los idiotas
Ellos corrían por una correa apretada mientras esperaban ser vistos como héroes de una humanidad en un bajo momento de sus principios de sus razones y su sapiencia
Era un invierno cruel de un mundo hostil, entre las penurias de las prevenciones, aquejado por dioses de grietas y pies de barro, viendo la manera en que torcían la razón.
Sin miedo alguno a dejar lugar a monstruos, que naciesen de aquel reino de sinrazones donde la palabra vale por quien la dice y tal vez también por donde la dice, sin importar más que el ataque y el desvalor.
En esta realidad buscaba encontrarte, al otro lado de tus palabras y tu arte.
Algo de un río de color en un mapa gris. Un poco de tus ojos en el cielo cada día para creer que existe algo por que luchar en un desierto de realidades inventadas
En el horizonte se presentan esperanzas que crecen como hierba en primavera, solo por tus ojos en las imágenes, solo por tu voz y apariencia
Luchando contra monstruos y dragones, sembrando un mundo mejor en cada paso, creyendo en un nuevo hombre echo de ideas, de fuerza y de verdad para cambiar la vida
No te quedes sin bailar bajo estas estrellas, no dejes de imaginar un lugar y una imagen
Yo estaré creando castillos en las nubes, tal vez allí la verdad sea tan grande como el amor…