El silencio se desborda en mi soledad;
uno a uno dejaron,
la casa vacía.
Los lugares de la mesa
los ocupa el olvido…
se fueron todos
Ya casi no los recuerdo…
pero, aquí fue el primer beso,
en la puerta de aquella casa;
la madrugada nos envolvía
en la suave brisa de sus manos;
ya no existe aquella puerta
que nos permitía ver
más allá del umbral
las miradas, los susurros,
la ternura, la compañía esperada…
Fue amor…
Tan sólo amor y nada más.
Sus pasos, su voz
que el eco se niega a repetir,
sus manos llenas de ternura virginal,
la risa infantil,
los cánticos alegres
resonando en los ambientes…
Ya no hay lugar para uno más
sin embargo sigue vacía,
la casa vacía.