Creyeron imponerse aquellos cuervos revoloteando sobre el sereno camino. Procuraron silenciar tu canto, quebrar tus alas, impedir tu vuelo. Lejos de alcanzarlo; te han hecho libre, sin mordaza; brisa suave, alegre golondrina.
Tu voz, tu canto, tus pensamientos y reclamos retumban en las voces del niño, el anciano, el estudiante, el obrero. El sendero que te faltó por recorrer, otros lo andan en tu honor, guiados e inspirados por tu espíritu.
Quisiera poder saltar aquella tarde, aquel día arrancarlo de un tirón del calendario, borrarlo de nuestra memoria para no revivir el dolor, la tristeza e impotencia por tu injusta partida, sin adiós , sin despedida.
Desaparecer aquella tarde triste y la oscura noche que persiste aún, infinita…
Oscarina
Mi eterno amor para ti...Vivir en el corazón de los que dejamos detrás de nosotros no es morir. T. Campell