Al alba.
El despertador nos espaviló cuando ya clareaba.
Marea bajando daba algo así como dos horas para salir y si no esperar quizás un día más.
Ada la Buceta estaba lista y era preciso navegar. Ya.
A motor contra viento y marea.
Bien equipades en cinco metros de eslora, uno ochenta la manga ochenta el puntal. Un tanquesito.
Sobre Raul, a él nunca dijimos que partíamos, simplemente levantamosle como al último equipaje y para que no salte por la borda lo atamos a la cornamusa.
Preparades para el chuvasco para el sol como fuego, pal viento que nos de un aventón, para almacenar y cocinar y hasta pal Kefir.
Además de los tambores y demás, del aparejo y remos, el motor y la biblioteca, instrumentos del barro y del bambú, tacuapú. Tacuará.
Flotar durmiendo, soñar flotando.
La ola de los areneros es suave, nos mece.
Los yates nos sacan de quicio.
Hoy amarramos a un sauce oblicuo como un portal sobre el agua por popa. Proa a orillas de Santa Catalina (la Serna) primer recalada.
Pitu Suri Mica, arroz y papas fritas.
Ukewewe