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¿Como puede esta tristeza causar tantos desvelos en mi? ¿Cómo desecha y hace perder mi mirada, en una brecha de desilusión que castiga sin color a mi alma? ¿Cómo le cuento a mi corazón que la magnitud de sus latidos golpea aun más fuerte? ¿Como hago para lograr decidios a mis dudas?
Es que hasta lo más explícito y humano no son preguntas. Muy bien se dice que para semejante acto la respuesta queda indeleble de conexión. Aún así trato de esquivar las balas de la soledad, no permitir que mis demonios fulminen la poca esperanza que aún me queda.
Porque le justifico a mi ser que dar un paso adelante debe ser medido y una mirada hacia atrás es vacío el camino. ¿Quien explica como se evita? ¿Cómo se niega lo que se siente? ¿Quien doblega lo que quema? ¿Quién hace qué? ¿Quién tiene el poder para decidir como se conduce un camino sin eje, sin brújula, sin fin?
Son todas preguntas sin respuestas, de aquellas que jamás llegaron y que la inexistencia misma me ha evitado. Un vacío, como el que no se conoce a si mismo. Porque soy un castigo y me causo dolor, un dolor inmortal.