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Lloro y lloro, porque siento que va a suceder, siento como esa Carmen pura que hay dentro de mí se abre paso por todo mi ser, sabía que vendría y ahí estaba, mi ser a flor de piel y lo iba a hacer. Cerré los ojos y tengo la sensación de irme a otro mundo. Mi niña ya estaba aquí..
Tenía que empujar, la cabeza ya estaba por ahí, podía sentirla, pero no tenía fuerzas, estaba tan cansada, sentía que iba a morir...
Me siento naturaleza, toda la madre tierra concentrada en mi pelvis, en mi útero, en mi vagina, una roca dura y caliente, de fuego, redonda, pasa a través de mí, la siento muy caliente y muy dura, un empujón más y arde con mucha fuerza, el fuego más ardiente de toda mi vida. Y entonces el cuerpo me pide otro pujo más, y fluye, fluye el cuerpo y veo una fuente de agua cristalina saliendo, brotando, alivio, placer, calma, alegría, emoción, pureza, un abrazo al corazón...
Mi niña ya esta en mis brazos, bienvenida a este mundo, mi amor.