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Quizá como en ningún otro género literario, es la poesía donde se gesta de manera unívoca y múltiple la descripción de un mundo originario, o al menos, un mundo cifrado en imágenes que refieren continentes y horizontes de la vida misma.
En esta experiencia del lenguaje, manifestada en palabras y ritmo, se gestan inventarios, relaciones, fuerzas impensables, imaginarios a penas entrevistos en nuestra habla ordinaria.
La poesía, es por eso el lenguaje en estado puro y latente, en su densa masa de gravitación siempre iluminante, como un faro iridiscente en el filo del sentido.
El poema inscribe una cristalización del pensamiento, su visualización de una naturaleza que diluye, momentáneamente en el verso, la escisión corriente entre conciencia y existencia.
Y es así como la poesía viene siendo el arte del mismo amor, desamor, odio, tristeza, ira, nostalgias y muchas emociones que de por si se expresa de la manera más literaria posible. La poesía es arte y el arte es poesía, es la plenitud del ayer, el hoy y el mañana de un poeta, o de quien se ejecuta de diferentes formas.
Los invito a celebrar la vida a través de la poesía, expresen sus sentimientos y emociones en este viaje en versos y en ritmo, como el cielo estrellado de una noche fugaz y tal vez del alma poética que habita en nosotros.