Lleva 14 lunares en la espalda que
-pésimo inicio-
confundí con estrellas, y 2 tatuajes en su piel que están cargados de buenos recuerdos
-números que concuerdan a perfección con la fecha que marca hoy mi calendario-.
Tiene labios que desbordan sabor a miel y cada gota que pruebo me invita a buscar más de ese néctar, y lo hago, no sé cómo parar
-sé honesto tampoco es como si quisieras parar-.
Tantas cosas por resaltar y muchas otras por descubrir, que a veces siento que el día debería tener más horas para abatir esta sed constante que tengo de explorar sus mundos a donde sea que me lleven
-a quién le echamos la culpa de eso-.
Y no sé si estaré loco
-o si todo es una ilusión-,
pero llegando a una conclusión, solo sé que cuando estoy con ella pongo el mundo en silencio y dejo que escriba el corazón.